Un sujeto que se dedica a la caza ilegal fue rescatado milagrosamente de la muerte por empleados de la Reserva Privada “El Potrero”. De acuerdo a lo que se pudo reconstruir por distintos testimonios, el furtivo llevaba su escopeta colgada en la espalda cuando se disparó en la pierna y comenzó a sangrar profusamente. Escondió el arma entre los arbustos y se arrastró gritando unos 900 metros cuando, casi desfallecido, fue oído por los trabajadores de la estancia, según pudo conocer ERA Verde. De inmediato fue llevado a un centro sanitario donde pudo ser atendido. Otro episodio, con heridas de armas largas, se produjo recientemente en un coto privado en Rincón del Doll. Dos turistas norteamericanos practican tiro y uno de ellos alcanzó accidentalmente a su compañero. El hombre domiciliado en Pensilvania fue atendido en el Hospital Salaverry de Victoria, pero no se iniciaron acciones judiciales.

 

Un nuevo hecho de sangre en oportunidad de realizar prácticas cinegéticas se produjo en Entre Ríos. Esta vez fue en la reserva privada El Potrero, en Gualeguaychú. Se produjo el pasado miércoles 5 de junio, pero cuyos detalles no trascendieron hasta hoy. El protagonista fue un sujeto oriundo de la zona que cuenta con antecedentes y varias actas de infracción a la Ley provincial de Caza Nº 4.841, aseguraron distintas fuentes a ERA Verde. Luciano Pujol, del distrito Costa Uruguay Sur, se encontraba cazando sin ningún tipo de permiso ni autorización en el área natural cuando, por causas que todavía se desconocen en detalle, se auto infringió un disparo de arma de fuego: un rifle 22 Magnum, uno de los más letales y potentes para “presas menores”.

 

De acuerdo a distintos testimonios, el furtivo cazaba en solitario, portando su arma colgada sobre su espalda, con el caño hacia abajo, cuando se produjo un disparo que impactó en una de sus pantorrillas. Por estas heridas comenzó a sangrar en abundancia, por lo cual comenzó a procurar ayuda no sin antes ocultar entre la maleza el arma, señalaron los investigadores policiales que hallaron el fusil luego de que fuera atendido al reconocer el terreno. Pero en ese momento, con sus gemelos dañados, todo fue desesperación, ya que Pujol tuvo que arrastrarse para poder trasladarse. Se estima que se movilizo de esa forma unos 900 metros, gritando y pidiendo auxilio. En estas circunstancias uno de los empleados de la estancia pudo escuchar, a lo lejos, el llamado de ayuda que desencadenó un operativo de rescate. La brigada policial jurisdiccional, con actuación de la Comisaría Quinta, intervino en el lugar para que el sujeto pueda ser trasladado a un centro asistencial. De acuerdo a lo que trascendió por los facultativos su vida fue salvada justo a tiempo, ya que se le produjo una abundante pérdida de sangre.

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Otro suceso en circunstancias de realizar la actividad de caza, también sucedió recientemente en Victoria. A mediados de mayo, Thomas K. Duggan, ciudadano estadounidense de 72 años, domiciliado en Pensilvania, fue lacerado “superficialmente” por perdigones de acero producto de un tiro de escopeta. Duggan se encontraba en coto de turismo aventura “Los Ombúes”, en Rincón del Doll, en el departamento Victoria, cuando en uno de los bañados, por causas accidentales recibió el disparo de su amigo de travesías, Michael Andre Calabrese. El extranjero fue inmediatamente atendido y fue trasladado por personal del campo privado a cargo de Carlos Felipe Sánchez. Fue el traductor de los forasteros, Juan Pablo Sánchez, quien los llevó en un vehículo de la empresa hasta la guardia del Hospital Fermín Salaverry, donde se le dieron curaciones.

 

“Fueron heridas leves”, comentó un testigo que intervino en la atención. Por ser un hecho de sangre, se dio intervención la Policía de Entre Ríos, quien comunicó del estado de situación al fiscal de turno. El funcionario judicial tras recibir el informe evaluó que no ameritaba abrir un expediente para dilucidar el suceso. Esto fue confirmado por el médico que realizó las curaciones pertinentes que, al estudiar las placas de rayos X prescriptas, constató el carácter leve de las lesiones.

 

En este caso, según se indicó a ERA Verde, tanto el campo de tiro como los cazadores contaban con los permisos correspondientes.

 

De la Redacción de ERA Verde