La cotorra argentina o perico monje, popularmente reconocida como el loro común (Myiopsitta monachus) es una ave considerada plaga para la legislación en Entre Ríos. En los últimos tiempos es cada vez más usual observar grupos de estos ejemplares en los centros urbanos y en el campo sigue siendo un dolor de cabeza para la producción agrícola. Desde la Dirección de Fiscalización provincial se aseguró que desde hace años se “ejecutan planes de contención en sus poblaciones” y que se encuentra abierta la inscripción oficial para quienes se dedican a la eliminación de sus nidos. También que se encuentra vigente un “Programa de Vigilancia Epidemiológica de enfermedades exóticas” derivada de la cantidad desbordada de ejemplares, se indicó a ERA Verde.

 

La presencia de bandas de loros ya no es una mera escena campestre. En las ciudades entrerrianas es cada vez más común oír su característico cotorreo y observar vuelos rasantes en grupos hasta nidos que construyen en las copas más altas de los árboles. El loro, o cotorra común, Myiopsitta monachus, es un ave originaria y distribuida por toda Sudamérica, y la superabundancia de su número en las zonas rurales es considera una plaga.

En efecto, la especie figura dentro de las especies consideradas como plaga, como “Cata Común (Myopsitta monacha monacha)”, y “Loro barraquero (Cyanoliseus patagonus patagonus)”, dentro del a categoría aves junto con el Gorrión (Paser domésticus domésticus), la Paloma torcaz (Zenaidura auriculata) y la Paloma de monte (Columba maculosa) en el artículo 61º de la Ley de Caza Nº 4.841 y su decreto reglamentario Nº 4.139/70 vigente.

 

La categorización como plaga está definida en el artículo 59º de la misma normativa, que declara a aquellas especies “que ocasionalmente fueran consideradas perjudiciales o dañinas”, por lo que “podrán cazarse libremente y sin limitación de piezas, con la licencia de caza o con autorización sin cargo extendida al efecto a quienes acrediten si su condición de productores agropecuarios”.

 

En este sentido, desde la Dirección de Recursos Naturales que depende de la Secretaria de Agricultura y Ganadería de Entre Ríos, se apuntó que de acuerdo a esta legislación, se debe contar con un permiso para poder dar caza a los loros con el objeto del control poblacional. “Por tratarse de una especie en eclosión demográfica, desde hace varios años se ejecutan planes de contención en sus poblaciones para no afectar a distintos cultivos y ecosistemas naturales en zonas rurales de la provincia. Uno de los métodos de control utilizados es la reducción de la cantidad de nidos en la época antes de la postura o el nacimiento de pichones). Este trabajo en altura se realiza a través de personas especializadas en este rubro e inscriptos en un registro que posee la dirección de Recursos Naturales”, comentó a ERA Verde el responsable de la dependencia, Mariano Farall.

 

El funcionario agregó además que “técnicos de la Dirección trabajan en el control de aves donde se realizan monitoreos de especies interinstitucionalmente junto a organismos nacionales y provinciales. Son acciones sanitarias sobre aves de producción, exóticas, traspatio y silvestres, como parte del Programa de Vigilancia Epidemiológica de enfermedades exóticas en Entre Ríos. Esta actividad se viene desarrollando desde hace varios períodos en esta provincia”, dijo Farall.

 

La referencia de funcionario está vinculada a que los loros, junto con los pavos y las palomas, están relacionadas con la psitacosis, una enfermedad infecciosa que puede ser transmitida a los humanos a través de estas aves, y es causada por la bacteria Chlamydia psittaci. Precisamente, hace una semana se conoció que en el municipio bonaerense de 25 de Mayo emitió una alerta por varios casos de esta enfermedad en esta jurisdicción. Incuso se había desplegado allanamientos en cinco comercios de esa localidad donde se comprobó la venta ilegal de aves silvestres que podrían ser portadoras de la enfermedad.

 

 

De la Redacción de ERA Verde