Entre percheros, telas con historia y piezas únicas que desafían la lógica del consumo rápido, la Feria Circular volvió a reunir en el Centro Cultural Juan L. Ortiz de Paraná a emprendedores y vecinos en una jornada que combinó creatividad, conciencia ambiental y producción local.

 

La propuesta, impulsada por la Municipalidad, convocó a más de 30 emprendimientos y también dejó algo más profundo: “la sensación de que algo está cambiando en la forma de producir, de comprar y de mirar lo que usamos todos los días”, expresaron desde la organización.

“Hoy lo que se ve acá es ropa y accesorios hechos con materiales reciclados o con procesos sustentables”, explicó la subsecretaria de Economía Social, Priscila Spinetti. Y agregó: “Muchísimos paranaenses se acercaron, no solo a recorrer sino también a comprar. Eso es importante, porque empieza a generarse una mirada distinta sobre el consumo”.

 

La funcionaria remarcó, además, que la iniciativa ya empieza a consolidarse: “Es la segunda feria y la idea es continuar una vez al mes. Estamos poniendo en agenda esta temática y acompañando a emprendedores que vienen trabajando desde hace mucho tiempo en la reutilización”.

 

CREAR

 

Detrás de cada puesto hay una historia. Algunas nacen de la necesidad, otras de la búsqueda personal, pero todas tienen un punto en común: volver a mirar lo que parecía descartado.

 

Mariana Páez, de la línea Amuletos, trabaja con joyería de papel reutilizado. Su propuesta transforma un material cotidiano en piezas únicas, resistentes y accesibles.

 

“Hay un valor enorme en esos papeles que quedan dando vueltas. Reciclar es darles un nuevo ciclo de vida”, contó. Y agregó: “Quise hacer algo que yo misma pudiera comprar: una joya alternativa, única y accesible”.

Su proceso es artesanal y en constante evolución: experimenta, prueba y mejora técnicas para lograr piezas duraderas, incluso frente a la humedad. Pero más allá del producto, hay algo que valora especialmente: el vínculo con el público. “Estos espacios son una vidriera maravillosa. No es solo vender, es interactuar, escuchar lo que la gente busca y seguir creando a partir de eso”, señaló.

 

IDENTIDAD PROPIA

 

En otro sector de la feria, Mateo Leguiza, creador de Bonescreep, interviene prendas de segunda mano y las convierte en piezas únicas a través, de pintura y trabajo manual.

 

“Todo lo que hago es uno a uno. No hay dos prendas iguales y no se pueden repetir”, explicó. Su proceso combina inspiración, técnica e intuición: “A veces arranco con una idea y en otras voy pintando en el momento, más freestyle”.

 

Estudiante de Marketing en la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader), encontró en este emprendimiento una forma de aplicar lo que aprende y generar un ingreso propio: “Empecé invirtiendo lo que tenía, incluso becas. Hoy lo sigo desarrollando mientras estudio y tratando de que crezca”.

 

Para él, el acompañamiento del Estado es clave: “Tener un espacio sin costo es muy importante. Nos permite mostrar lo que hacemos sin tener que afrontar gastos que muchas veces no podemos cubrir”.

 

OPORTUNIDAD DE VENTAS

 

La feria también funciona como punto de encuentro con el público y como oportunidad concreta de comercialización. Así lo destacó Claudia Ullian, de Mítico Estudio, quien trabaja con curaduría vintage y moda circular.

“Es una muy buena oportunidad para los emprendedores, sobre todo porque la convoca la Municipalidad. No es lo mismo organizar algo por cuenta propia, que tener este respaldo”, señaló.

 

En cuanto a la jornada, el balance fue positivo: “Nos fue bien. Incluso en un momento del mes que suele ser más complicado, hubo ventas. Eso habla de que hay interés y de que estos espacios funcionan”.

 

La Feria Circular no solo expone productos: pone en circulación ideas. Entre telas que vuelven a nacer y objetos que encuentran un nuevo sentido, se teje algo más silencioso pero firme: una ciudad que empieza a consumir distinto, a valorar lo cercano y a entender que, a veces, lo nuevo no es otra cosa que lo que supimos transformar.

 

BALANCE POLÍTICO

 

Recientemente se concretó un nuevo encuentro de Feria Circular el 18 de abril en el CC Juan L. Ortiz. Participaron más de 30 emprendimientos vinculados a la moda circular, donde se sumó un patio gastronómico de la Economía Social, generando también un espacio para recorrer, intercambiar y apoyar la producción local.

 

Tras el encuentro el secretario de Desarrollo Humano, Enrique Quique Ríos, destacó la consolidación de la propuesta y el acompañamiento de la comunidad: “Los emprendedores se han apropiado de esta iniciativa, y eso nos llena de satisfacción, porque no solo les da la posibilidad de mostrar y vender sus productos, sino también de generar un paseo más para la ciudad”.

 

En ese sentido, remarcó que la feria forma parte de una estrategia más amplia: “Tenemos planificado realizarla una vez por mes. Es una forma de potenciar el trabajo de muchos emprendedores, pero también de avanzar en una línea clara: construir una ciudad sostenible y sustentable”.

 

Ríos también puso el foco en el impacto ambiental de la industria textil y el rol de estas iniciativas: “Es una de las industrias más contaminantes. Por eso promovemos la economía circular, para reutilizar y reciclar indumentaria, acompañar a los emprendedores y, al mismo tiempo, cuidar el ambiente”. Además, valoró la respuesta del público: “Estamos muy contentos. Participaron más de 30 emprendedores con productos de gran calidad y hubo una muy buena concurrencia de vecinos. El nivel de ventas, según nos transmiten, fue muy bueno”.

En la misma línea, señaló que este tipo de propuestas reflejan un cambio cultural en la ciudad: “Paraná va en el camino de un consumo más consciente. Lo vemos también en otras experiencias como la bioferia del Parque Gazzano. Hay una comunidad que empieza a tomar conciencia, y un Estado que acompaña ese proceso”.

 

VOCES

 

La experiencia de quienes participaron también da cuenta del valor de estos espacios. Mariana Páez, de la línea Amuletos, que trabaja con joyería en papel reutilizado, explicó: “Es una posibilidad de darle una nueva vida a materiales que ya existen. Busco generar piezas accesibles, únicas y con menor impacto ambiental”.

 

Sobre la feria, destacó: “Es una vidriera maravillosa. No es solo vender, también es interactuar con el público y seguir creciendo a partir de lo que la gente pide”.

 

Para Mateo Leguiza, creador de Bonescreep, la moda circular no es solo vender lo usado, sino intervenirlo para crear algo irrepetible. «Busco prendas de segunda mano y las personalizo a mano con pintura para tela; es un trabajo uno a uno donde el valor está en que nadie más va a tener esa misma pieza», explica el emprendedor de 24 años. Su propuesta de rework —que incluye desde camisas custom hasta bermudas que nacieron de jeans viejos— busca despegarse de las tiendas convencionales: «Esto no lo vas a encontrar en el centro ni en un local de stock masivo; es tuyo y de nadie más».

 

La actividad fue organizada por la Secretaría de Desarrollo Humano, a través del área de Economía Social, con el acompañamiento del Centro Cultural Juan L. Ortiz.

 

Edición ERA Verde