En el marco de un amparo ambiental contra la Municipalidad de Paraná por el vertido de líquidos fecales en la vía pública, el juez Mariano Andrés Ludueño, hizo lugar parcialmente a la demanda interpuesta por un vecino que denunció la colocación de forma irregular de cañerías de aguas servidas. En consecuencia, el magistrado condenó a la comuna regularizar la situación de desagües cloacales y pluviales que se estén volcando al afluente del arroyo Antoñico y que atraviesa el inmueble propiedad del amparista. Asimismo, que debe informar y acreditar las medidas tomadas a tal fin en el plazo de 75 días, realizando para ello un estudio de impacto ambiental de suelo y napas en la vivienda afectada y el barrio “Vicoer 101 Viviendas”. El litigante, Martín Apadalliti, valoró como “importantísimo” este fallo en primera instancia y apuntó a ERA Verde sobre la importancia de cumplir la ley.

El juez en lo Civil y Comercial N°5, Mariano Andrés Ludueño, resolvió hacer lugar parcialmente a la demanda del expediente caratulado «Apaldetti, Martín Adolfo C/Municipalidad de Paraná S/Acción de amparo ambiental”. El reclamo, en rigor, se remonta al año 2014, cuando se denunció la presencia de efluentes cloacales y pluviales en la intersección de las calles Jorge Newbery y Juan Garrigó, que se vertían desde avenida Zanni. Según se planteó, el vertido se originaba porque a unos 30 metros de calle Juan Garrigó, hacia el sentido cardinal oeste, la Municipalidad de Paraná había colocado tubos de desagüe por debajo y de manera transversal a las vías del Ferrocarril General Urquiza. Por esta situación se afectó gravemente el terreno de la familia de Apaldetti, hacia donde drenaban los desechos. Sin soluciones al problema, en diciembre de 2022 se produjo otro episodio donde un camión atmosférico de la comuna descargó una carga pestilente de “residuos orgánicos en descomposición, a juzgar por el fuerte olor nauseabundo y putrefacto que emanaba”, se describió en la presentación judicial que llegó a Tribunales luego de agotar todas las vías administrativas, comentó el damnificado por estas obras irregulares de desagüe.

 

En cuanto a lo solicitado en el recurso legal, se solicitó la realización de las obras o modificaciones necesarias para evitar que los desechos domésticos y/o aguas pluviales mezcladas con los mismos, ingresen al predio del accionante. Y como acción de reparación, la reposición de las cosas al estado anterior, cuando fuera posible y en consideración con la extensión del daño causado.

Amparo ambiental por el vertido de líquidos fecales en la vía pública

Es así que luego de admitir el amparo, el magistrado sentenció hacer lugar parcialmente a la acción de amparo ambiental y condenar a la Municipalidad de la capital entrerriana a: “a) Regularizar la situación de desagües cloacales y pluviales que se estén volcando al afluente del arroyo Antoñico que atraviesa el inmueble propiedad del amparista, debiendo informar y acreditar las medidas tomadas a tal fin en el plazo de 75 días a partir de las presentes. b) Efectuar en el plazo de 75 días, un estudio de impacto ambiental que analice el suelo, napas y afluente del arroyo Antoñico en la propiedad del amparista y en el Barrio Vicoer 101 Viviendas, como así también un plan para asegurar el funcionamiento correcto del sistema que gestiona los residuos cloacales en dicho barrio”.

 

ARGUMENTACIÓN

 

La admisión del amparo de Ludueño es parcial porque la demanda también pretendía la “reposición de las cosas al estado anterior”. Ante esto el juez aclaró que “en lo que refiere a los desbordes que se producirían en épocas de lluvia, no solo no se han acreditado tales extremos (entiendo insuficientes los testimonios vertidos en este sentido) sino que de la documental aportada por la propia accionante se desprende que esta situación ya se advertía en el momento en que el inmueble se incorporó a su patrimonio”, se señaló en el escrito al que accedió ERA Verde.

 

“Asimismo –continúa el juez–, respecto del mayor caudal que poseería el curso de agua objeto de autos, aún cuando se hubiera acreditado el mismo, en modo alguno podría determinarse una relación de causalidad entre la omisión del Municipio y esta circunstancia por cuanto las modificaciones de éstos obedecen a distintas variables, la mayoría de ellas relacionadas con la propia naturaleza. Por lo demás la canalización del flujo de líquidos podría impactar negativamente en el medio ambiente. En mérito a tales consideraciones estimo que dicha pretensión no puede prosperar”, afirmó.

 

“Respecto a la contaminación de los suelos y las napas del inmueble propiedad del amparista, la reposición al estado al estado anterior de las cosas no resulta procedente por cuanto estos extremos no han sido acreditados. Sin perjuicio de ello, a partir de las consideraciones efectuadas respecto a la pericial en medio ambiente y a la prueba documental aportada por el actor, en particular el análisis químico acompañado por este, resulta verosímil que las mismas se encuentren afectadas por lo que corresponde disponer que el estudio de impacto ambiental ordenado se haga extensivo a las napas y suelos del inmueble propiedad del amparista”, sopesó el juez.

 

CONSIDERACIONES

 

Trascendido el fallo, Apaldetti dialogó con ERA Verde, y consideró que “en primera medida es importantísimo tener un fallo favorable en primera instancia y eso es gracias a mis abogados Ernesto Dapitm y Ezequiel Hilgemberg, y a mi única tía paterna viva que nos incentivó siempre a seguir el camino de la justicia”, evocó. Apaldetti expresó estar muy emocionado por la decisión judicial, al tiempo que consideró que “si bien las leyes no tienen en cuenta el dolor que causa, la indolencia y la bota del Estado sobre la cabeza del contribuyente que religiosamente cumple con sus obligaciones tributarias por generaciones y generaciones, tampoco tienen en cuenta la mala sangre de mi madrina Miriam Apaldetti y de mi abuela Edelmira Victoria Vera, que murieron durante este daño injusto que tiene en realidad más de 30 años arruinándonos la vida”.

 

El demandante también cargó contra algunos funcionarios que no se preocuparon por “la situación de los vecinos”, señalando que no “estuvieron a la altura de las circunstancias y, encima, perversamente se mofaron de la situación acontecida cuando en el lugar de los hechos olieran la putrefacción del ambiente”. Ante estas circunstancias, Apaldetti planteó que resulta paradójico que se cobren tasas sanitarias “desde el año 1960 a una parcela que no cuenta ni con agua ni con cloaca”.

 

Finalmente, el demandante reflexionó sobre el pasivo en calidad de vida que deja esta situación en la que ahora se intervino judicialmente. En este sentido hizo referencia a los los vecinos, los chicos y chicas que van a jugar al fútbol en la plaza del barrio 101 Viviendas donde se vierte “el agua podrida” de los efluentes. “Seguiremos peleando para que la justicia sirva concretamente como reparadora de los daños ocasionados. No puede ser que un daño y un perjuicio forme parte de una obra pública y encima tener que soportar que los funcionarios que aún hoy siguen en funciones amedrenten y patoteen a los vecinos haciéndose presentes en diferentes oportunidades para hacer daños a los vecinos en favor de algún que otro pariente; no hay leyes mellizas: la ley es una sola y hay que cumplirla”, concluyó.

 

De la Redacción de ERA Verde