La imagen causó gran impacto y se difundió en medios de distintos puntos del país. En ella se ve a chicos y chicas de una escuela rural de La Paz afectados por una fumigación con agrotóxicos. Se trata de un problema extendido en el campo entrerriano y que hoy están en el centro del debate público. Pero detrás de esa fotografía también hay una denuncia y una causa que un fiscal cerró en menos de 10 días.
El hecho ocurrió el 19 de septiembre pasado, en la escuela rural Nº 110 “Batalla de Don Gonzalo”, ubicada en Yeso Oeste, localidad de Villa Álvarez, departamento La Paz. Fue durante el horario de clases, cuando producto de un fuerte olor insecticida que se coló al interior de las aulas la respiración se hizo imposible y los estudiantes salieron a tomar una bocanada de aire.
En ese instante, el personal único de la escuela, el maestro Víctor López, retrató el momento que compartió en Facebook denunciando cómo sus alumnos sufrían los efectos de la fumigación con pesticidas a escasos metros del colegio.
Pero la cuestión no quedó sólo en esa protesta virtual. El docente se dirigió a la comisaría de Yeso Oeste y esa misma jornada realizó un “apercibimiento verbal”. Ese fue el primer paso ya que quería preguntar si algún productor o aplicador había ido a la dependencia para avisar que iba a realizar la aspersión con herbicidas. Pero no, los policías del lugar no tenían conocimiento de lo que el maestro relataba.
Entonces López les dijo a los uniformados que iba a regresar al otro día para hacer la exposición o denuncia correspondiente. Volvió a su casa en La Paz y se puso a estudiar el protocolo que se utiliza para las fumigaciones que establece la normativa vigente, la Ley de Plaguicidas N° 6.599. Ahí corroboró que se debe avisar 48 horas antes a la escuela de cualquier fumigación cercana, que lo debe hacer una personas responsable, que se debe cuidar la deriva, que no se lo debe hacer cuando hay viento hacia la escuela y todo un sinfín de requisitos que evidentemente no se cumplieron.
“Nosotros en la escuela tenemos una veleta ‘natural’ que es la bandera. Y uno sabe que si el viento rota para todos lados no se debe fumigar. Y ese día, de mucho calor, la bandera iba y venía para todos”, contó López. “El olor se hizo irrespirable”.
Fiscales de La Paz
El maestro se presentó nuevamente en la comisaría de Yeso Oeste y con todos los argumentos denunció el hecho. Hizo copia y notificó a la Dirección Departamental de Escuelas (DDE) de La Paz. “No es por mí, porque yo en la escuela estoy las horas de clases. Es por los chicos, que muchos viven cerca o en campos lindantes, y ellos están ahí toda la vida. No tienen que fumigar por mí, sino por todos ellos. La comunidad tiene que estar cuidada y la salud pública debe cuidar esa comunidad”.
La causa la tomó el fiscal de La Paz Facundo Barboza pero rápidamente, el 26 de septiembre, decidió cerrar el caso. Por esas cosas de la burocracia o los trastornos propios de las comunicaciones entre la ciudad y una zona rural, el maestro fue notificado con la medida consumada. Se presentó igual a la Fiscalía y un secretario le dijo que si no tenía para agregar más datos el expediente se archivaba. “Le contesté que ellos eran los que tenían que investigar, no yo”.
El hecho pareció apagarse, como esas tantas injusticias que en estas tierras pastoriles el viento lleva y trae sin destino alguno. Hasta que alguien vio la foto, esa foto de los chicos tapándose la nariz con el guardapolvo, y la compartió. Luego alguien más lo hizo, llegó a un medio de comunicación, se transformó nuevamente en noticia, incluso hasta en la prensa porteña, y ahí sí se armó un gran revuelo.
Redes
Al otro día que la foto se hizo viral, un mes después que ocurrió el hecho, personal de la Departamental fue hasta la escuela. Y mientras charlaba López con la funcionaria se acercó un productor para pedirle permiso para fumigar en un campo cercano. “Yo le digo que eso lo tiene que hacer en la comisaría, que yo no autorizo esas cosas. Le mostré el cartel de ‘Paren de Fumigar’ que me dejó Agmer con todas las reglamentaciones que deben tomar, tomó nota y se fue. Eso lo cuento para que se den una idea del desconocimiento que hay”.
A raíz del impacto que tuvo la difusión de la imagen y que reavivó la noticia, otro fiscal de La Paz, Santiago Alfieri, retomó el caso. Requirió información a la DDE, que a su vez pidió datos a López, y éste le envió nuevamente copia de la denuncia y las notificaciones ya remitidas. Sobre un informe de salud que le piden de sus ocho alumnos, el maestro derivó al médico, ya que de eso no tiene nada que decir. “Creo que Alfieri, no sabe que la causa se archivó”, señaló algo resignado de la vía judicial.
“Lo positivo de todo esto es que he tenido el apoyo de toda la comunidad. Me están alentando. Porque al menos hay más protección. Me llamaron de la cooperativa agropecuaria y me han dicho de darán una charla con los productores y van a capacitar personal”, se esperanza López. “La escuela está rodeada de campos. A lado hay (casas de) ocho familias, con alumnos de la escuela y otras personas que trabajan en la zona. Y los (camiones fumigadores) ‘mosquitos’ pasan a cada rato; es una actividad latente. Y tengo ganas de invitar a los fiscales a la charla. Además para que conozcan el lugar, cómo es la comunidad. Porque acá pasa un arroyo cerca, y tienen que conocer cómo se contamina con las fumigaciones; hasta el agua que queda de las lluvias se contamina”.
Silvio Méndez
@silviomzen
De la Redacción de ERA Verde