Un frente de resistencia, que dé pelea y pueda “encontrar nuevas herramientas para encontrarnos en la diversidad que somos y poder encaminar proyectos que permitan hacer frente a una situación de alerta en la que vivimos” es, para Nadia Brugos, el principal desafío para enfrentar “una crisis capitalista sistémica que tiene en lo ambiental una de sus expresiones más radicalizadas de peligro”. Sumada al debate y balance 2025 propuesto por ERA Verde, la dirigente del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) y la Red Ecosocialista, propone pensar caminos que permitan “revertir esta situación” de emergencia climática al tiempo de diseñar un nuevo “modelo productivo, social y económico que esté al servicio de las necesidades sociales y de la preservación y recuperación de los territorios”.

1- ¿Qué se debería destacar del período que pasó?
–Creemos que lo más destacable del periodo que ha transcurrido es que, a pesar de los ataques insistentes de un gobierno cuyo plan económico es apostar por una salida extractivista, que niegan la caída de la industria y el comercio, donde festejan allanar el camino a la megaminería y al agronegocio, que no genera trabajo genuino, que sigue ajustando a los trabajadores y al pueblo mientras recrudece en términos represivos una respuesta autoritaria del Estado y así profundizan un modelo de Argentina como zona de sacrificio, que a pesar de todo esto, las poblaciones han organizado una resistencia clave para enfrentar esta orientación para el país.
Observamos ejemplos muy importantes de esto como las movilizaciones que se están dando en defensa del agua y en contra de la Ley de Glaciares, pero también aquellas acciones de lucha y organización que se han llevado a cabo no solo durante todo este año, sino incluso desde antes del inicio del gobierno de Javier Milei.
En este sentido, las organizaciones que se están gestando desde abajo están permitiendo poner un freno a estas políticas y a estas avanzadas extractivistas. Esto tiene un correlato a nivel mundial, donde la organización socioambiental es una de las expresiones de vanguardia frente a la voracidad del capitalismo, que cada día nos lleva más a una situación de barbarie en relación a las consecuencias de las políticas aplicadas. Estas consecuencias no solo son productivas y económicas, sino también sociales, derivadas de la explotación ilimitada de los bienes comunes y de la relación entre la naturaleza y los seres humanos.
Por lo tanto, en este marco, hay que reivindicar la organización desde abajo y la fuerza con la que se está llevando adelante en tantos lugares a la vez.

2- ¿Qué se encuentra en proceso, está germinando y hay que ayudar a que crezca?
–Se están gestando nuevas formas de organización a través de diversas herramientas socioambientales que se están construyendo.
La población de Mendoza no solo rechazó la modificación de la Ley Nº 7.722, sino que, a pesar de su aprobación y el avance de proyectos extractivistas (como los de San Jorge) que causarán daños irreversibles, están ensayando medidas de lucha más radicalizadas. Como ejemplo, están acudiendo a las casas de los diputados que aprobaron la ley para reclamar que se frene estos proyectos.
En nuestra provincia veníamos de frenar la Ley de Agrotóxicos durante 14 años. Y este nuevo momento hizo que a fines del año pasado se aprobara una ley sumamente regresiva que pone en peligro nuestras vidas, salud y territorios, tras su aprobación las poblaciones fumigadas no nos hemos quedado calladas ni derrotadas. Se continúa denunciando el impacto del modelo de agronegocio en los cuerpos y territorios. Se han impulsado medidas judiciales, destacando la labor de la gente de Aldea Salto (en el departamento Diamante).
Se han generado acciones de resistencia contra la hidrovia, como la creación de los comités de cuenca y la gran movilización (náutica y terrestre) en rechazo a la privatización del río Paraná, incluyendo una acción coordinada en la audiencia pública con remar contracorriente.
Así se gesta una unidad en la diversidad muy profunda. Donde se pone en juego el organizar y pensar nuevas herramientas para enfrentar los ataques integrales de gobiernos, corporaciones y sectores financieros. Allí radica el desafío, en seguir fomentando un modo de resistencia que no solo frene estos proyectos, sino que también impulse un camino hacia una transición urgente y necesaria.

3- ¿Cuáles son los desafíos inmediatos que deberíamos encarar de forma comunitaria?
–Uno de los desafíos es encontrar nuevas herramientas para encontrarnos en la diversidad que somos y poder encaminar proyectos que permitan hacer frente a una situación de alerta en la que vivimos. Esto ocurre en el marco de una crisis capitalista sistémica que tiene en lo ambiental una de sus expresiones más radicalizadas de peligro.
Al mirar los indicadores de cambio climático, alimentarios y de calidad de vida, nos encontramos en situaciones de emergencia climática, ambiental, alimentaria y social que precarizan cada vez más nuestra calidad de vida.
En Entre Ríos, esto se manifiesta en:
* La pérdida de calidad del agua potable.
* La pérdida de calidad del aire y de los territorios.
* El avance de la contaminación impulsado por las corporaciones, los sectores del agronegocio y la especulación financiera, en detrimento de la vida de las poblaciones.
Por eso, hoy más que nunca, el desafío inmediato es seguir generando una organización que permita no solo poner frenos a esta avanzada extractivista, sino fundamentalmente encontrar caminos para revertir esta situación.
Debemos pensar en un modelo productivo, social y económico que esté al servicio de las necesidades sociales y de la preservación y recuperación de los territorios, y no al servicio de las ganancias capitalistas de los sectores concentrados que avanzan sin pensar en las consecuencias para el bien común.
Foto de portada: Brian Panizza
De la Redacción de ERA Verde
