Eco Urbano, la Asociación A Ñangarecó Nderejhé y la Municipalidad de Paraná llevarán adelante una jornada educativa de sensibilización ambiental con estudiantes de 1° año de la escuela Técnica N° 100 de Puerto Nuevo. Será en el área natural protegida Islote Curupí, en el marco del Día Mundial del Agua, que se celebra este 22 de marzo. “Es una fecha clave en el calendario ambiental, para pensar el agua, pensar que sin agua no hay vida”, apuntó a ERA Verde el director Ejecutivo de la Fundación ecologista, Horacio Indio Enriquez. El ambientalista apuntó en la necesidad de charlar y reflexionar con los chicos y chicas de modo de “promover la mirada crítica” sobre nuestros bienes naturales.

 

Este 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua, con un lema a nivel mundial “Agua para la paz en un planeta contaminado y desigual”. En este marco se desarrollará una actividad en forma conjunta entre Eco Urbano, la Asociación A Ñangarecó Nderejhé, y la Municipalidad de Paraná, junto con el apoyo del Ente Mixto Paraná Turismo (Empatur). Será a partir de las 8:00, en el área natural protegida del Islote Curupí, donde estudiantes de la Escuela Nº 100, realizarán el recorrido con un guía y responsable del cuidado y protección de la reserva. Se prevé con la actividad conocer la fauna y la flora características de las islas del río Paraná y a continuación participarán de juegos con dinámicas grupales alusivas a la cultura del agua coordinados por integrantes de la Fundación, con el objetivo de sensibilizarlos en relación a las problemáticas y amenazas al agua como derecho humano y las implicancias globales y locales de la crisis climática”, se adelantó.

 

En diálogo con ERA Verde, Horacio Indio Enriquez, de Eco Urbano, planteó que esta fecha es propicia para reflexionar críticamente de la relación con el agua, “en una provincia en donde el agua es el principal componente, donde tenemos un patrimonio hídrico enorme y valiosísimo, pero tenemos problema: ya sea porque el agua está contaminada por descargas, por residuos”. En este sentido, observó cómo los arroyos urbanos como en ciudades como Paraná, se han “convertido en cintas transportadora de basura, de todo tipo, se conectan las cloacas directamente, y esto genera un deterioro con impacto en el río Paraná, como los microplásticos que están presente en el agua y playas”.

 

Ante estas problemáticas presentes, Enriquez invitó a pensar la educación ambiental como herramientas de transformación y cambio, “sobre todo en valores” con los más chicos. Esto es “explicando la diversidad biológica de nuestros ríos, pero también las amenazas y los riesgos que tienen los ríos que nos provén de agua, como la desforestación, la contaminación química, la basura, las grandes obras de infraestructura”, enumeró. “Podemos reflexionar sobre el uso del río Paraná como transporte de mercaderías, la llamada hidrovía. Es tiempo de promover esta mirada crítica y reflexiva entre los más chicos para crear conciencia del tiempo que les toca vivir”, afirmó.

 

CONTEXTO

 

Sobre la crisis hídrica global, desde Eco Urbano se aportaron algunos datos: 2.200 millones de personas todavía carecen de agua potable gestionada de forma segura, incluidos 115 millones de personas que beben agua superficial (OMS/UNICEF, 2023); aproximadamente la mitad de la población mundial sufre una grave escasez de agua al menos durante una parte del año (IPCC, 2022); los desastres relacionados con el agua han predominado en la lista de desastres durante los últimos 50 años y representan el 70 % de todas las muertes relacionadas con desastres naturales (Banco Mundial); Las aguas transfronterizas representan el 60 % de los flujos de agua dulce del mundo, y 153 países tienen territorio dentro de al menos 1 de las 310 cuencas fluviales y lacustres transfronterizas y 468 sistemas acuíferos transfronterizos inventariados (ONU Agua, 2023).

 

Por otra parte, en línea con el lema del año, se señaló que “el agua puede crear paz o desencadenar conflictos. Cuando el agua escasea o está contaminada, o cuando las personas tienen un acceso desigual o nulo, pueden aumentar las tensiones entre comunidades y países. Más de 3.000 millones de personas en todo el mundo dependen de agua que atraviesa las fronteras nacionales. Sin embargo, sólo 24 países tienen acuerdos de cooperación para todos los recursos hídricos que comparten”.

 

Es por este contexto que se planteó que “a medida que aumentan los impactos del cambio climático y crece la población, existe la necesidad apremiante, dentro de los países y entre ellos, de unirse para proteger y conservar nuestro bien natural más preciado. La salud pública y la prosperidad, los sistemas alimentarios y energéticos, la productividad económica y la integridad ambiental dependen del buen  funcionamiento y la gestión equitativa del ciclo del agua”.

 

De la Redacción de ERA Verde