No se contagia de persona a persona, pero es muy común en trabajadores vinculados a faenas rurales o frigoríficas que tiene que tratar con rumiante, especialmente ovinos y caprinos, pero también en bovinos con algunas diferencias. Se trata de la Fiebre Q, una enfermedad que causó cierta alarma los últimos días luego que se conociera que, en Entre Ríos hubo cinco casos reportados con dos internaciones en el Hospital Santa Rosa de Chajarí. El anterior brote se dio en General Ramírez, en 2021. Las recomendaciones apuntan a cuidados con el manejo de vísceras, cuero y también en el contacto con fluidos o tejidos al momento de asistir en el parto a las hembras que lo requieran, explicó la epidemióloga Silvina Saavedra a ERA Verde.

La fiebre Q es una enfermedad que produce una bacteria, la Coxiella burnetii, que puede afectar al ganado bobino o caprino. “La característica principal es que puede durar hasta seis meses (en el ambiente) y cuando se aerosoliza se puede desplazar a distintas distancias”, destacó la médica veterinaria Silvina Saavedra ante la consulta sobre esta patología que tomó las portadas de sitios informáticos que dieron cuenta de pacientes del departamento Federación que requirieron internación.

 

La enfermedad de tipo zoonótica –que causada la bacteria Coxiella burnetii–, se transmite del animal infectado al ser humano principalmente a través de la inhalación de partículas contaminadas presentes en el ambiente. “No se transmite de persona a persona y la mayoría de los casos se presenta con pocos síntomas que puede ir desde un cuadro febril que puede durar un día hasta cuadros que necesitan internación, porque se dan como una neumonía típica o cuadros de hepatitis”, señaló Saavedra a ERA Verde. “Así se presenta la enfermedad en seres humanos, como casos esporádicos o un brote. Cuando se dan casos esporádicos generalmente no se diagnostican porque se dan síntomas que no se distinguen de cualquier enfermedad febril”, explicó.

SILENCIOSA

 

Para entender cómo impacta en los seres humanos se debe tener en cuenta que el microorganismo que produce la enfermedad se ubica generalmente en la placenta y glándulas mamarias de los animales. “Después de una parición de un animal infectado y queda ese material expuesto en el ambiente y puede durar hasta seis meses en el suelo contaminando. Cuando esto se aerosoliza puede que se desplace y provoque el contagio. Igualmente, los brotes más frecuentes están relacionado a actividades y ocupaciones rurales o también en mataderos. Lo común es el contagio por la manipulación de vísceras, placentas o huesos”, precisó la especialista.

 

Una dificultad para detectar los especímenes enfermos es que, en los animales, no es frecuente que presenten sintomatología. “En algunos países se ha mencionado abortos en majadas de ovejas infectadas, pero no es frecuente síntomas”, planteó Saavedra a ERA Verde.

 

CUIDADOS

 

Gran persistencia del agente de la Fiebre Q en el ambiente para ser el principal escollo para que la enfermedad prolongue su existencia. Pero por otro lado, se puede señalar que está circunscripto a o relacionado con determinadas actividades ocupacionales. “En frigoríficos o, en el caso de los ovinos, en trabajo relacionados con contacto con lana y cuero”, apunta la epidemióloga consultada. Así se entiende que la prevención va con los cuidados en estas actividades relacionadas al contacto con las vísceras de estos animales –protección con guantes y barbijos– y en el campo en caso de cuando se ayuda a los animales a las pariciones. “Todo lo que queda, placentas y fluidos, hay que tratar de taparlo y se recomienda hacerlo con cal para que no se disperse. Recordemos que cuando esos animales paren, el microrganismo puede quedar en la tierra. Por eso a veces los brotes se dan lejos de donde, por ejemplo, pare un animal infectado, luego de una incubación de unos 20 días”.

 

De la Redacción de ERA Verde