El Gobierno de Santa Fe dio a conocer un informe técnico sobre las posibles causantes de la gran mortandad de fauna íctica que se registró en el río Carcarañá en el mes de febrero. Las presunciones oficiales se basan en un documento técnico elaborado por el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático donde señala que este episodio, junto con la presencia de espuma en el arroyo Colastiné “no están asociados al uso de fitosanitarios”. Según esta versión, se “detectaron alta carga bacteriológica y bajos niveles de oxígeno disuelto en algunos tramos del curso de agua”. Consultado sobre el caso, el científico de Conicet Rafaél Lajmanovich, el investigador de estas cuencas señaló a ERA Verde que lo publicado “es verosímil pero incompleto” y que al no dar cuenta de los “límites de detección” de la presencia de pesticidas “no demuestran su ausencia”, explicó.

 

El Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de la Provincia informó este 13 de marzo los resultados preliminares de los análisis realizados tras los episodios registrados en el río Carcarañá y en el arroyo Colastiné, luego de las intensas lluvias que se produjeron en la región entre el 19 y el 20 de febrero. En el caso del río Carcarañá, técnicos de la cartera ambiental realizaron constataciones y toma de muestras en cinco puntos del curso de agua, desde San José de la Esquina hasta su desembocadura en el río Paraná. Además, se recolectaron muestras de tejido de distintas especies de peces halladas en el lugar para su posterior análisis, se precisó.

En este orden, los estudios de laboratorio efectuados sobre muestras de agua y tejidos “descartaron la presencia de fitosanitarios” (agrotóxicos). Según este informe técnico, en las determinaciones realizadas sobre 33 compuestos analizados “no se detectaron residuos por encima de los límites analíticos establecidos”. Sin embargo, los análisis sí evidenciaron una alta carga bacteriológica y niveles relativamente bajos de oxígeno disuelto en algunos puntos del río, condiciones que pueden favorecer procesos de hipoxia -es decir, una disminución del oxígeno disponible en el agua- y afectar a la fauna ictícola.

 

Consultado sobre la información, el especialista en ecotoxicología investigador de Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y la Universidad Nacional del Litoral (UNL), Rafaél Lajamanovich, dijo a ERA Verde que “el comunicado (oficial) es verosímil pero incompleto”. En este orden, remarcó la idea que “la hipótesis de hipoxia (insuficiencia de oxígeno en los tejidos) por lluvias intensas es plausible y multicausal como lo expliqué en las notas que hice sobre ‘Pulsos Toxicos post lluvia’”, refirió´. En este orden cabe señalar que el científico planteó que la mortandad masiva de peces en el río Carcarañá ocurrida inmediatamente después de intensas precipitaciones en la región, “no constituye un evento aislado ni un fenómeno inexplicable”. Apuntó que “la manifestación visible de un proceso bien conocido en ecotoxicología: el Pulso Tóxico post-lluvia, un mecanismo mediante el cual contaminantes acumulados en el territorio son movilizados súbitamente hacia los sistemas acuáticos”.

 

En cuanto al escenario donde se suscitaron los fenómenos, Lajmanovich describió: “La cuenca media del rio Carcarañá drena una extensa llanura agrícola dominada por cultivos extensivos de soja, maíz y trigo, sostenidos por el uso intensivo y sistemático de herbicidas, insecticidas, fungicidas y fertilizantes. En este tramo, el río recibe el aporte directo y difuso de escorrentías provenientes de cientos de miles de hectáreas de producción intensiva, así como descargas de origen urbano y agroindustrial vinculadas a localidades como Cruz Alta, Arteaga, San José de la Esquina, Casilda y Carcarañá, entre otras. Esta región forma parte del núcleo central del sistema agroexportador argentino y se caracteriza por una alta densidad de canales de drenaje, caminos rurales y cursos tributarios menores que actúan como vectores de transporte de contaminantes hacia el cauce principal”.

 

Es por esta característica que el investigador sostiene que se presenta una “similitud en el modelo productivo, el uso del suelo y las fuentes de presión ambiental” en el río Carcarañá que permiten afirmara que “está expuesto a los mismos tipos de contaminantes. En consecuencia, es científicamente razonable considerar que sus peces también pueden estar expuestos de forma crónica a plaguicidas y otros contaminantes derivados de la actividad agroindustrial”.

Sobre el fenómeno puntal, “desde el punto de vista fisiológico, la muerte masiva de los peces ocurre por hipoxia, es decir, por la disminución del oxígeno disuelto en el agua. Sin embargo, esta disminución no es un evento espontáneo. Es la consecuencia del ingreso masivo de materia orgánica y contaminantes, que estimulan la actividad bacteriana y consumen rápidamente el oxígeno disponible. Explicar estos episodios únicamente como resultado de la falta de oxígeno implica describir el mecanismo final sin considerar el proceso que lo provoca. El Pulso Tóxico constituye la causa ambiental subyacente, mientras que la hipoxia es su consecuencia fisiológica”.

 

Y en concreto, sobre el informa oficial, “que no se detecten pesticidas –sin decir con que límites de detección– no demuestra su ausencia”, sostuvo a ERA Verde.

 

HIPÓTESIS

 

En cuanto a la interpretación técnica preliminar del Gobierno de Santa Fe, señala que “el fenómeno podría responder a un escenario multicausal en el que las precipitaciones intensas actuaron como factor desencadenante. El aumento del caudal habría provocado el arrastre de materia orgánica y sedimentos hacia el río, incrementando la demanda de oxígeno en el agua y generando condiciones propicias para episodios de hipoxia”.

 

En paralelo, se apuntó, también se analizaron muestras tomadas en el arroyo Colastiné a partir de la aparición de espuma en una cascada del curso de agua. Allí se evaluó la posible presencia de compuestos capaces de generar ese tipo de fenómeno. “Los resultados indicaron que los niveles de detergentes detectados se encuentran en el umbral de generación de espuma, por lo que es probable que no hayan sido la causa principal. En cambio, la presencia de proteínas podría haber favorecido su formación cuando el agua se agita en la cascada del arroyo”, señala oficialmente el informe.

 

Por último, desde el Ministerio santafesino de Ambiente señalaron que la situación de ambos cursos de agua continúa bajo seguimiento y que se mantienen tareas de inspección en las zonas aledañas para relevar posibles fuentes de impacto ambiental. En ese marco, destacaron que la Santa Fe “viene fortaleciendo el monitoreo y la gestión ambiental en cuatro cuencas estratégicas –Ludueña, Saladillo, Del Rey y Cululú–debido a su relevancia territorial, productiva y ambiental”. Asimismo, remarcaron que episodios de este tipo generan preocupación y refuerzan la necesidad de sostener políticas de monitoreo, control y fiscalización sobre las actividades que se desarrollan en las cuencas, con el objetivo de prevenir impactos y proteger la calidad del agua en el territorio provincial.

 

De la Redacción de ERA Verde