La médica genetista del Hospital San Martín de Paraná, Andrea Paola Chirino Misisian, confirmó en un informe técnico el impacto de la exposición por agroquímicos en una niña de 12 años afectada por las pulverizaciones de sus vecinos en un área rural de Aldea Brasilera. Eso se desprende de la documental a la cual accedió ERA Verde, pero que los vocales del Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Entre Ríos no llegaron a tener en cuenta a la hora de anular el amparo ambiental que, en este caso y en primera instancia, extendió las distancias mínimas de pulverización para el resguardo de la salud de las personas. Al intervenir en este expediente, los vocales Daniel Carubia, Claudia Mizawak, Carlos Federico Tepsich y Leonardo Portela entendieron que no había pruebas para establecer un nexo de las aplicaciones como el daño genotóxico registrado y que la demanda por una afectación individual no se podía plantear como un riesgo colectivo.

Este 15 de septiembre se conoció un fallo del STJ de Entre Ríos donde se resolvió rechazar dos amparos ambientales unificados que habían llegado a esta instancia para su revisión. Uno correspondía a la demanda contra las pulverizaciones con agrotóxicos en los barrios Tierra Alta de Colonia Ensayo y el otro de una familia de Aldea Brasilera que planteó la afectación en la salud de niña de 12 años al verse expuesta por las fumigaciones con agrotóxicos de sus vecinos. En ambos casos, se había resuelto prohibir las aplicaciones terrestres a menos de 1.095 metros y para las aéreas, “en cualquier modalidad”, se estableció una distancia mínima de 3.000 metros.
Una vez tratado por el máximo tribunal provincial, por decisión de los vocales Daniel Carubia, Claudia Mizawak, Carlos Federico Tepsich, Leonardo Portela y la abstención de Laura Mariana Soage, se determinó rechazar las acciones de amparo ambiental. El argumento central fue que las distancias establecidas en un primer momento para el resguardo no son las fijadas por la Ley de Agroquímicos Nº 11.178.
UN BARRRIO QUE NO ES POBLADO
EL STJ anuló dos amparos de resguardo contra las fumigaciones
En el caso particular del loteo de Colonia Ensayo, los jueces esgrimieron algunos argumentos un tanto insólitos, como que el barrio Tierra Alta no podía ser considerado dentro de la planta urbana o zona sensible a los efectos de aplicar determinadas distancias de protección que la misma normativa de fitosanitarios establece. Para sostener que el caserío no corresponde a una zona poblada, apuntaron que estos loteos no contaban con el respaldo registral correspondiente ni con la intervención de la autoridad de la comuna de Colonia Ensayo para asimilarlos a una planta urbana o zona sensible.
Otro punto polémico fue que no dieron por probado el daño genético a la niña afectada de Aldea Brasilera. En diálogo con ERA Verde, la abogada litigante Aldana Sasia, apuntó que los informes de peritos oficiales del Poder Judicial, los informes de médicos de la Universidad de Buenas Aires (UBA) solicitados por el Estado provincial, los de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), así como los estudios de sangre de la doctora en Ciencias Biológicas Delia Aissa, “todo eso probaba el daño”, pero que la mayoría del STJ entiende “que no se probó”.
En este orden, luego de estudios cromosómicos, interconsultas con alergistas y neumonólogos y genetistas, trascendió un último estudio genetista del Hospital San Martín de Paraná, Andrea Paola Chirino Misisian, firmado el 11 de septiembre, en donde revista los análisis de Aissa y que ratifican los impactos registrados. «Los resultados observados muestran un incremento en la frecuencia de micronúcleos y aberraciones cromosómicas y un índice de reparación para las células de la mucosa bucal, mayor o igual a 1’’, con la siguiente interpretación: los valores hallados en los biomarcadores analizados evidencian aumento de daño genotóxico, con valores de referencia y controles históricos”, dice Chirino Misisian del estudio de Aiassa.
De la Redacción de ERA Verde
