Habló el vocero del grupo austríaco Egger, que posee una fábrica de conglomerados en Concordia. Entre diciembre y enero pasado la filial local de esta empresa fue noticia porque de su planta emanaron partículas de maderas y productos sintéticos que afectaron a los vecinos de barrio Las Tejas. El aire se envició de un fino polvillo que contaminó el ambiente cubriendo patios, huertas, espacios verdes e incluso ingresando a los hogares. Ante la problemática los pobladores solicitaron al municipio un Estudio de Impacto Ambiental y un plan de remediación, aunque las autoridades les adelantaron que no sería público. Ahora desde la firma se admitió el inconveniente y plantearon que “fue un evento extraordinario. Justo viento sur, justo mayor velocidad, justo (se produjo) la falla técnica. Todo se dio al mismo tiempo”, resumió Agustín Fitte. La maderera firmó un acuerdo con un grupo de vecinos –otros no concurrió– un compromiso de “controles adicionales” por seis meses.

Como “El Eternauta”, pero en Concordia con aserrín de la planta de Egger

En diálogo con Despertar Entrerriano, el representante de Egger, planteó que la lluvia de aserrín que se produjo entre año nuevo y las primeras horas de 2026 –tal como informó ERA Verde– se trató de “un problema técnico inesperado”. Agustín Fitte refirió a una relación de conflicto que se vincula con la operación del a planta y los vecinos de Las Tejas. En este orden, apuntó que se realizó una reunión en julio de 2025, donde anunciaron que iban a incorporar una maquinaria para mejorar su proceso de producción dentro de un compromiso para avanzar con mejoras de “las exigencias legales”. Es así que se adelantó la compra de un equipamiento conocido como ciclón, destinado a optimizar la retención de partículas de madera dentro del proceso productivo. “Más allá de cumplir la ley, entendemos que para que la empresa se desarrolle, también tienen que desarrollarse las comunidades vecinas”, agregó.

 

La instalación, continuó el vocero de Egger, se realizó durante la primera semana de diciembre de 2025, pero el funcionamiento inicial presentó fallas técnicas no previstas. “Hicimos todo el planeamiento con seriedad y transparencia, pero ocurrió lo inesperado. Hubo una falla técnica y fuimos notificados directamente por los vecinos, con quienes incluso tenemos un grupo de WhatsApp. Actuamos de inmediato y lo resolvimos”, relató Fitte. Sin embargo, hacia fines de diciembre se produjo un nuevo desperfecto, que fue corregido en los primeros días de enero.

¿QUÉ PASÓ?

 

Al explicar lo sucedido, el vocero primero comentó que la materia prima que procesa la empresa proviene de subproductos de aserraderos, como viruta, aserrín y chips de madera, que antes eran considerados desperdicio. Ese material se convierte en fibra mediante un proceso mecánico similar a un mortero doméstico. “La madera es muy cara para tirarla. Todo lo que captamos lo queremos retener dentro del proceso productivo”, apuntó. En ese circuito, las máquinas denominadas “ciclones” funcionan como grandes aspiradoras industriales que separan el aire limpio de las partículas, utilizando fuerza centrífuga. “Es como el centrifugado de un lavarropas: el aire sale limpio y la fibra vuelve a nuestro proceso. La eficiencia de captación es del 99,999%”, señaló. Es así que el problema surgió cuando este nuevo equipamiento no logró “calibrarse correctamente”, lo que provocó la liberación de fibra de madera hacia el exterior.

 

Fitte dijo que en este evento coincidieron varios factores: viento sur —que dirige las partículas hacia los barrios cercanos—, velocidades superiores a los 5 o 6 kilómetros por hora y la cercanía entre el parque industrial y zonas residenciales. “Fue un evento extraordinario. Justo viento sur, justo mayor velocidad, justo la falla técnica. Todo se dio al mismo tiempo”, justificó.

 

IRRESPIRABLE

 

La empresa planteó que se separe una cuestión sanitaria de “la molestia cotidiana”. Apuntaron que “muchas veces se mezcla en el debate público”. Fitte reconoció que “la molestia existió, la admitimos, cometimos un error y lo trabajamos”, pero fue tajante al aclarar que eso no implica un riesgo sanitario. Agregó que los estudios que presentaron indican “la partícula (que desde el aire llegó a los hogares y alrededores) no es respirable, no es tóxica, no tiene químicos y no genera problemas de salud”. En esa línea, detalló que “lo que la gente ve es una partícula sedimentable, que cae, como la arena; para que sea respirable debería tener menos de 10 micras y esta tiene entre 10 y 12 veces más”, graficó. “Lo que ocurrió fue una molestia extraordinaria, no una situación contaminante”, insistió.

La empresa mantuvo una reunión con autoridades de la Municipalidad de Concordia y un grupo de vecinos. En esta instancia se firmó un acta compromiso que prevé controles adicionales durante al menos seis meses. “Es como un chequeo médico. Aunque te dé bien, repetís los estudios para dar tranquilidad. Eso es lo que vamos a hacer”, explicó. Fitte también lamentó la ausencia de sectores de otros pobladores autoconvocados en ese encuentro. “Fue una oportunidad perdida. Nosotros fuimos a explicar, a mostrar datos y a dar la cara. Cuando alguien explica con información técnica y transparencia, se puede entender mejor. Estamos dispuestos a repetir ese diálogo todas las veces que sea necesario”, sostuvo.

Fuente: Despertar Entrerriano

De la Redacción de ERA Verde