La crisis ecológica no pude paralizarnos, sostiene desde una prédica y práctica como trabajadora de la educación María José López Ortiz, integrante de la agrupación Docentes por la Libertad de los Ríos y de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer) Seccional Paraná. Este es el desafío, donde se debe trabajar en acciones solidarias, en “contacto con la naturaleza, la pedagogía del cuidado y el trabajo en equipo” para “contrarrestar esta cultura individualista y depredadora”, reflexiona en un balance y prospectiva propuesto por ERA Verde. Para la dirigente gremial, la incorporación de la secretaría de Defensa De Los Bienes Naturales Comunes en el sindicato es una semilla que debe fortalecerse “con formación y compromiso, y así sean cada vez más las instituciones que incorporan esta mirada ambiental en sus estructuras y prácticas”, afirmó.

1- ¿Qué se debería destacar del período que pasó?
–La lucha por el agua, la vida y la soberanía expresada en la campaña Remar Contracorriente. La misma se lanzó el 2 de febrero de 2025, Día de los Humedales y se extendió durante todo el año, con la remada de 22 días, la presencia en medios locales y regionales, la participación en congresos y foros para instalar el tema de la hidrovía y las consecuencias de la profundización del dragado que se pretende concretar. Nuestro aporte concreto como colectivo docente consistió en llevar la problemática a las escuelas de Paraná, lo que permitió un acercamiento entre docentes, estudiantes e integrantes de las diferentes organizaciones que conformamos esta gran red (pescadores, científicos, baqueanos, abogados, investigadores, periodistas, artistas, etc.).

 

También sostuvimos, en conjunto con el sindicato Agmer, la Jornada por la Libertad de Los Ríos que llegó a su edición número 14. El 30 de septiembre asistieron a la Vieja Usina unas 20 escuelas primarias y secundarias de nuestra ciudad socializando trabajos de educación ambiental o participando en talleres de sensibilización ambiental y caminatas autoguiadas, así como en charlas sobre la campaña remar contracorriente, democracia ambiental, literatura y ambiente y aspecto legales de la nueva ley de agroquímicos (debate que durante 2024 y 2025 fue dado con un posicionamiento claro desde nuestro sindicato docente: la nueva ley incorpora algunas demandas históricas de nuestra lucha como trabajadores de la educación marcando un piso mínimo de resguardo de las escuelas y sus comunidades, pero es regresiva en otros muchos aspectos como la reducción de las distancias de aplicaciones).

La Jornada Por la libertad de los ríos es una propuesta que año a año, además de sostenerse, busca mantener en agenda la importancia de la educación ambiental integral en todos los niveles y modalidades de nuestro sistema educativo a partir de una efeméride fundamental de nuestro calendario escolar como es el Día de la Libertad de los Ríos y con la participación de diversidad de organizaciones y referentes ambientales de nuestra zona.

 

Otra acción destacable es haber sostenido la feria de alimentos saludables “Hacia la Soberanía Alimentaria” en la Seccional Paraná de Agmer, donde cada segundo sábado del mes se abrieron las puertas del sindicato docente a una propuesta de intercambio de alimentos y diversidad de productos ecológicos y artesanales, además del punto de recepción de materiales reciclables junto a la cooperativa Recicladores del Paraná.

 

2- ¿Qué se encuentra en proceso, está germinando y hay que ayudar a que crezca?

–El trabajo en red; si bien ha comenzado hace mucho, es algo que se debe cuidar y fortalecer para que crezca, en un contexto gobernado por el individualismo y la fragmentación. Los lazos que ya existían y que la Remada pudo fortalecer se deben cuidar, generando acciones conjuntas, priorizando aquellos aspectos que nos unen en la diversidad de miradas y enfoques de cuidado ambiental. Porque del otro lado están los negacionistas del cambio climático, los que ven en la naturaleza un recurso a explotar y no un bien común a cuidar. Y ese también es un desafío a corto y largo plazo.

Que dentro de un sindicato haya una secretaría de Defensa De Los Bienes Naturales Comunes es una semilla que germinó, en nuestro caso, en 2019 con su incorporación en el nuevo estatuto de Agmer, a raíz de un camino recorrido desde las escuelas fumigadas y las jornadas por la libertad de los ríos y los talleres de educación ambiental que se venían sosteniendo, y una conducción que supo leer la necesidad. Semilla que debe seguir regándose con formación y compromiso, y así sean cada vez más las instituciones que incorporan esta mirada ambiental en sus estructuras y prácticas.

 

 

3- ¿Cuáles son los desafíos inmediatos que deberíamos encarar de forma comunitaria?

–Entiendo que estamos atravesando un proceso de crisis ecológica civilizatoria de semejantes magnitudes que puede paralizarnos o hacer creer que nada de lo que hagamos será suficiente. No obstante, y desde mi lugar de docente, cuya mirada inevitable y afortunadamente es a futuro, entiendo que hay acciones comunitarias que no podemos dejar de encarar, sea para mitigar daños o para generar nuevos vínculos con la naturaleza y posibilidad de sobrevivencia de nuestra especie.

Es urgente reforestar la ciudad, las escuelas, iniciar campañas de forestación, con especies nativas, aún mejor. Ampliar e insistir en los debates que permitan vincular la salud de las personas con los modelos productivos, la salud de los territorios, poniendo en cuestión el actual modelo agroexportador y de monocultivo. Profundizar el estudio y la comunicación de la agroecología y las diversas experiencias agroecológicas que hay en nuestra provincia.

 

Recuperar la producción teórica y didáctica que se ha desarrollado durante más de una década en nuestra provincia, que hasta 2023 supo tener un programa específico en el CGE y que hoy se desmanteló literalmente, dejó de existir y tampoco se han desarrollado acciones de educación ambiental en el sentido integral, transversal social y político que implica su complejidad.

 

Apoyar el trabajo de las cooperativas de recicladores es fundamental, en un momento en que se encuentran en crisis producto del recorte feroz a nivel nacional. Es urgente valorar el trabajo ambiental que realizan y dignificar su labor. Muchas escuelas funcionan como punto de recepción de reciclables (también lo fue nuestra seccional en las ferias), pero hace falta articular con más actores locales, gubernamentales y no gubernamentales para que la gestión de los residuos en nuestra ciudad empiece a ser tomada como un verdadero problema a resolver que necesita del involucramiento de toda la sociedad.

 

Y en un sentido amplio, toda acción que promueva la solidaridad, el contacto con la naturaleza, la pedagogía del cuidado y el trabajo en equipo suman a esta necesidad de contrarrestar esta cultura individualista y depredadora que se nos quiere imponer desde los centros mundiales del poder y de quienes, aún en territorios amenazados como nuestro país pretender hacernos creer que rematar nuestros bienes naturales es progreso.

 

De la Redacción de ERA Verde