Por Jorge Daneri (*) .Tenemos que tomarnos el tiempo necesario, un ejercicio del arte de la espera y la contemplación (1) sobre cada una de las propuestas electorales. Ponerlas en crisis radical.

 

La pandemia es la expresión inapelable de la crisis de civilización, de la razón productiva consumista ilimitada e irracional. Se impone, ética y más que pragmáticamente el reconocimiento político y social de que el tiempo se terminó. Necesitamos reformas extremas en sentido democrático hacia el primer tratado de paz del ser humano con los mundos de la naturaleza.

 

El tiempo se terminó.

 

Este cambio de época se manifiesta en Argentina de diversos modos, algunos incluso positivos desde la política y hacia una transición justa, sólidamente democrática y pacífica:

 

Las instituciones democráticas escuchando a los movimientos sociales, desde Tierra del Fuego que nos regala un No prohibitivo a la explotación del salmón en criaderos vía sanción legislativa.

 

La mayoritaria participación ciudadana en la audiencia pública Número 1/21 (2) (del Ministerio de Ambiente de la Nación) le dijo No a la política energética que impulsa la exploración explosiva del mar argentino para profundizar el modelo extractivista de la mano de los combustibles fósiles.

 

El intenso debate sobre la gestión democrática y federal del río más grande del país, el Paraná, hacia la conformación de un Comité de Cuenca, pone en crisis terminal el modelo privatizador del neoliberalismo. Más aún cuando en la mesa del debate cívico, las herramientas de participación ciudadana son enarboladas ya no solo por las organizaciones y movimientos sociales, sino también por las autoridades políticas del Ministerio de Ambiente de la Nación como de otras áreas de gestión que se van sumando a esta decisión de cumplirlas y aplicarlas.

 

El proyecto de ley de protección de los humedales ya no tiene razones para su no sanción. Razones conforme al derecho vigente. La opción de rendirse al lobby de las corporaciones del agronegocio y el poder inmobiliario existe y está ganando en silencios y obstaculización. Pero será, de ser así, una derrota definitiva para el Gobierno Nacional. No advertir esto, es simplemente suicida, en estas y las próximas elecciones.

 

No tenemos más tiempo. ¿Qué tiene que suceder? ¿No lo ven? ¿No lo sienten? ¿No escuchan? El río Paraná y la cuenca toda está gritando.

 

Señales de una transición justa

 

Una reciente sentencia judicial dictada en los Países Bajos, impacta en el núcleo duro de la política energética argentina, sobre Vaca Muerta, Shell y sus planes de expansión ilimitada, trasladándose sus efectos desde YPF hasta Chevrón. Un poder que comienza a entrar en crisis terminal y que no debe ser el terminar de nuestra especie.

 

Debemos incidir fuertemente para conocer qué candidatos, o cuáles de ellas, van hacia un Plan B que lidere el inicio de los senderos verdes hacia esos otros mundos posibles.

 

Liderar un diálogo intergeneracional e intercultural desde los pueblos originarios y nuestros jóvenes para recuperar identidades y llevar adelante una nueva y más que radical reforma educativa y universitaria para las mayorías sudamericanas sin distinción de ningún tipo, con todas las naturalezas humanas y la Pachamama.

 

Debemos saber quién propone erradicar de raíz los venenos de la agricultura, para transitar hacia la agroecología y la soberanía alimentaria, una reforma agraria constitucional para brindarle a las juventudes activistas, cooperativistas, campesinas, la posibilidad de acceder a esos otros territorios renacientes de diversidades biológicas, culturales, productivas, a escala humana.

 

Urgente, un líder de gabinete

 

Se hace urgente conocer cómo la reciente ley de adaptación al cambio climático atravesará todas las políticas públicas sobre educación, salud, infraestructura, energía, alimentación, etc. Este mapa demanda un liderazgo que no se advierte aún de parte del “jefe de Gabinete”. Su rol es desarrollar el ejercicio de una articulación política sinérgica de la gestión de gobierno, y por lo tanto de raíz en sus decisiones, pues señor “jefe”, no tenemos más tiempo.

 

Hace muy pocos días, Rodrigo Rodríguez Tornquist, secretario de Cambio Climático del Ministerio de Ambiente de la Nación, dijo, en su relevante intervención cerrando la Audiencia Pública Nº 1/21: «Las recientes decisiones judiciales internacionales sobre la urgente descarbonización, son una realidad innegable… Es necesario y urgente dar un diálogo honesto y realista sobre la transición energética… Llevamos demasiado tiempo sin tomar los debidos recaudos, sin considerar los impactos negativos en nuestro ambiente… La madre tierra clama en estos días por el fin de una época… La contundencia con la que se expresa esta necesidad, tanto desde la tierra como de la sociedad, demuestra que la dirigencia de mirada corta y sesgada es una especie en extinción» (3).

 

Que así sea, la última especie extinguida.

 

Debemos atender, poner mucho foco en cada candidato, y poder saber, honesta y transparentemente si conforma esta especie de políticos, de dirigentes en extinción, o es parte de la nueva etapa de esperanza para transiciones democráticas y en paz hacia la sustentabilidad de nuestros territorios y sus pueblos.

 

El ministro de Ambiente, pase lo que pase, no conformaría esta especie en extinción. Todo lo contrario, insisto, así lo está transitando. Es el jefe de Gabinete quien tiene ahora la palabra y la acción para sumarse a esta nueva dirigencia política.

 

Desde los movimientos sociales y ecologistas, los educadores, los pueblos originarios, sectores de la academia y la investigación, desde esas mayorías empobrecidas y silenciadas, vienen observando cuál será la decisión. Se aguarda una, se visualiza en múltiples resoluciones, pero es una.

 

Que estas nuevas generaciones lideren la transición son señales casi luminosas. Que el Presidente de la Nación reaccione y tome las banderas multicolores de la libertad de los mares, los ríos, las montañas y sus pueblos todos. Sudamérica lo necesita y merece.

 

La generosidad de la bandera nacional como las de sus colores de aguas y cielos, el Preámbulo desde su espíritu constitucional, así se abrazan, visionariamente.

 

 

(1) Siguiendo a Byung-Chul Han en «El aroma del tiempo». Ed. Heder. I Edición, 2019, Barcelona.

(2 y 3) https://www.youtube.com/watch?v=pQ0SQEKKY2U»

 

(*) Abogado Ambientalista, integrante de la Unidad de Vinculación Ecologista de la Fundación La Hendija de Paraná, Entre Ríos.