Por Nadia Burgos (*). En estos días estamos presenciando una bajante histórica del Río Paraná. Desde 1.944 no se registraba una crisis hídrica de esta magnitud. Las marcas que no paran de bajar, alcanzando hasta los -27 centímetros, no encuentran límites. Las voces del gobierno nos quieren hacer creer que es un fenómeno natural. Pero ¿realmente es así?

 

Esta situación que aún se puede agravar e incluso formar parte de un proceso de crisis que dure años, tiene como motivo principal el modelo productivo basado en la expoliación de nuestros recursos naturales. Hoy peligra nuestro suministro de agua y la reproducción de distintas especies. En síntesis, esto es resultado de la deforestación indiscriminada, el daño a nuestro suelo por las prácticas de cambios de usos, producto del monocultivo de semillas transgénicas, e incendios intencionales por parte de los grandes terratenientes, y de represas indiscriminadas que modifican la vida de nuestros ríos.

 

La bajante es consecuencia del cambio climático. No es algo natural, sino resultado del sistema capitalista que prioriza las ganancias por sobre nuestras vidas y nuestros territorios.

Activar un freno de emergencia es urgente.

 

Los gobiernos de Alberto Fernández y Gustavo Bordet han mostrado defender los intereses de quienes nos saquean, contaminan y explotan. En estos momentos es necesario avanzar en sentido contrario con: una Ley de Humedales, finalizar la privatización de la hidrovía y ponerle fin al sobredragado y una transición agroecológica por otro modelo productivo. Defender nuestro río Paraná sólo puede venir desde una propuesta distinta, como planteamos desde el MST en el FIT-Unidad, una propuesta Ecosocialista.

Foto: Esteban Etcheverría.

(*) Dirigente del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST).