Desde el Instituto Nacional del Agua (INA) se sigue día a día el avance y evolución del fenómeno climático conocido como El Niño. Las primeras previsiones para este inusual calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial señalaban que este año se iba a manifestar con mayor potencia. Esto es que las precipitaciones abundantes en la cuenca alta del Plata podrían ser mayores a los de este cambio climático. Pero hoy por hoy el impacto real en la altura de los ríos, así como su duración, se encuentran en un margen de incertidumbre. Así lo planteó el vocero del INA, Juan Borus, en diálogo con Radio UNER. El hidrólogo señaló como positivo que los gobiernos locales se están preparando para eventuales inundaciones y que lo importante es seguir la información oficial para tomar decisiones oportunas.
En contacto con el programa “Cara y Ceca” de Radio UNER, el hidrólogo y vocero del INA, Juan Borus, habló sobre los pronósticos alrededor del fenómeno de El Niño. De acuerdo a la previsión, el impacto en la zona de Entre Ríos podría traer aparejado fuertes lluvias y crecientes, pero esta previsión puede verse alterada ya que el volumen de las precipitaciones en el Brasil todavía no puede preverse con un grado alto de precisión.
“En febrero de este año había más incertidumbres que certezas. A medida que pasa el tiempo tenemos más precisiones, pero siguen algunas dudas”, prologó Borus. En este orden, señaló que una de las dudas que persiste es la zona de impacto. En el actual escenario, ese sector está concentrado “en el corazón de la Cuenca Del Plata, en la provincia de Misiones y sus alrededores. Pero hay que esperar si se confirma la primera suposición y que la zona de impacto se traslade a la naciente de la cuenca, es decir en Brasil. Esto puede ocurrir, como al mismo tiempo incrementarse las lluvias en la provincia de Buenos Aires, en la zona pampeana”, apuntó como dato saliente.
La segunda incertidumbre es el tiempo o duración del fenómeno. “Da toda la sensación que vamos a estar hablando lo que queda del año y en el verano”, explicó el experto.
ESTABILIDAD
–¿Qué pasa de aquí para adelante con el río Paraná?, preguntó Pablo Arias, conductor de “Cara y Ceca”.
–El río Paraná está estable. Está tranquilo, no está teniendo pronóstico de aguas altas. Es probable que, si la alta cuenca en Brasil se activa, en el último bimestre del año, en diciembre o principios de 2027, tengamos una crecida que se propague por el río Paraná. Eso lo tenemos que ir viendo, porque hay margen para la duda. Lo saludable es ver municipios de la región se están preparando y están alertas.
Que hoy haya dudas sobre una gran inundación en el río Paraná no quita que pueda suceder, explicó Borus. El escenario del desborde de las aguas tiene tantas posibilidades de que ocurra, como no. “Es decir, el margen de la magnitud, todavía es materia de duda”, precisó el hidrólogo. “Si se dan y cumplen las expectativas de tendencia climática, vamos a tener una crecida de la alta cuenca del Paraná que, si se compara con otras ordinarias, puede ser una crecida más o un poco más de lo habitual. Lo bueno es estar atentos, preparados y, sobre todo, seguir la información oficial. A la hora de tomar decisiones, la ciudadanía tiene que seguir la información oficial. Para eso estamos el Servicio Meteorológico Nacional, el INA el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), estamos trabajando en conjunto”, afirmó.
GPS
¿Qué es fenómeno de El Niño? Borus lo explicó que, en términos básicos, es el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial. Esto comenzó a tener una dimensión de estudio, por sus consecuencias de crecidas generalizadas en Sudamérica entre los años 1982 y 1983. Para entender qué pasaba la ciencia se puso a investigar, y se llegó a identificar el origen en la corriente de El Niño, donde se produce un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico. Este fenómeno es habitual en habitantes de las costas de Ecuador y Perú, porque cuando se presenta altera la pesca. “Saben que algunos años se calentaban las aguas que alcanzaban su máxima expresión en las costas de América hacia Navidad, por eso se llama El Niño. Como contraposición, cuando las aguas pacíficas están frías de lo normal, se le dice La Niña”, narró.
Esta alteración de las aguas del océano Pacífico altera la atmósfera produciendo más lluvias en el continente, con una alteración de los vientos y el caudal de los ríos. No siempre se presenta de la misma manera, apuntó el hidrólogo, pero la constante observada es que son temporadas más lluviosas. Es por esta situación que se altera la dinámica en la Cuenca Del Plata. “En este caso, después de estas dos incertidumbres que señalé –zona de mayor incidencia y duración–, hoy está claro que impacta en el río Uruguay y en el río Iguazú con un mayor aumento del caudal”, cerró.
Fuente: “Cara y Ceca” Radio UNER.
De la Redacción de ERA Verde
