Por Joaquin Ramallo Burgos (*). En los últimos días, la Municipalidad de Paraná dio inicio a las obras de reconfiguración de calle 25 de mayo, una de las principales vías de circulación de la ciudad que conecta con el casco histórico y su entorno patrimonial. La iniciativa, pretende consolidar un nuevo corredor verde urbano a lo largo de la avenida, con el objetivo principal de reforzar la seguridad peatonal y fortalecer un ambiente urbano saludable y sostenible. Para alcanzar este objetivo tan noble, lamentablemente, aparece el lucro y los “gerentes del hormigón” que ejercen poca empatía y brutalidad hacia los ejemplares arbóreos que allí se encuentran desde hace años.

El tramo de 25 de Mayo que va desde Belgrano y 9 de Julio cuenta con 7 ejemplares de lapacho negro (Handroanthus heptaphyllus (Vell.) Mattos.), de floración rosada, que por los trabajos de hermoseo han sido dañados en su base y en su conjunto de raíces. Se observa que estos tronches se produjeron para ajustar las raíces al perímetro de un cantero de hormigón, por la remoción de escombros y el uso de maquinaria pesada. Por otra parte, en el tramo de la avenida que comprende 9 de julio y Monte Caseros, también se encuentran 5 ejemplares de lapacho negro, que han sido afectados en su base y que supone una evaluación de las características y potencial riesgo que cada uno de ellos tiene ante este daño reciente y el previo abandono.

 

Este tipo de intervenciones de calle 25 de Mayo, en el que se encuentran ejemplares tan imponentes, amerita un diagnóstico que debería repetirse en gran parte de la ciudad para situaciones similares. En este caso, sería oportuno evaluar el estado de cada uno de ellos, qué daño se les produjo a sus raíces teniendo en cuenta que se han registrado cortes en sus raíces estructurales, aquellas que están más cercanas al tronco y que, precisamente, son las que le dan anclaje y estabilidad al árbol. Esta evaluación tiene mayor valor si se tiene en cuenta que estos lapachos se encuentran en una calle muy transitada por vehículos y peatones; muchos de los árboles brindan sombra en las veredas donde se ubican paradas de colectivos. Asimismo, el anclaje, fuste e inclinación que cada uno tiene para evaluar su estabilidad frente a los fuertes vientos y lluvias intensas como las que se pronostican con el fenómeno de El Niño. Esta evaluación no implica una extracción directa, pero sí la toma de medidas de mitigación y, cómo última instancia, una erradicación.

 

VIOLENCIAS

 

Es de esperarse y ya son figuras repetidas, aquellos funcionarios que no cuentan con el sentido de pertenencia con su ciudad, pero si se muestran amenos y encuentran un tiempo para deslomarse e impulsar la revolución desde Instagram. Tampoco es novedad, que varias de las reparticiones municipales encargadas del arbolado y de los espacios verdes presentan contextos laborales donde impera la discriminación, el machismo y la precarización laboral.

Son en estos escenarios, complejos y policríticos, donde se busca una mínima construcción, una alianza a partir del diálogo y la escucha entre organizaciones socioambientales, vecinales, universidades y personal técnico, a fin de mitigar el maltrato y el abandono hacia nuestros espacios verdes y su vegetación asociada. Mas allá del nuevo desatino por parte de la gestión municipal, de liquidar la base radicular de 12 lapachos, el acto de violencia es directamente hacia nuestra identidad como paranaenses que habitan la ciudad paisaje.

Un pueblo que tiene de sobra para enorgullecerse por su patrimonio biológico, cultural e histórico. A contramano de esto, intervenciones como las de calle 25 de mayo suponen una pérdida de calidad de vida, de bienestar comunitario y de amor hacia nuestro territorio urbano y natural.

Hoy son los lapachos de calle 25 de mayo, ayer fueron los de Boulevard Racedo y hacia el futuro parece consolidarse (y ojalá que no) una ciudad paisaje sin sus flores y propicia al conflicto social.

(*) Técnico Universitario en Jardinería. Facultad de Ciencias Agropecuarias (FCA), Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER).