Por Daniel Tirso Fiorotto (*). Expertos de Hidráulica enumeraron puntos críticos de una cuenca del Gran Paraná y apuntaron el error de mezclar cloacas y agua de lluvia. La cuenca de arroyo Las Tunas, contaminada por los municipios de Paraná, Colonia Avellaneda y San Benito principalmente, es un ejemplo de todo lo que no debemos hacer con los arroyos. Un ejemplo extremo, si saltan a la vista los caños de gran diámetro con efluentes cloacales crudos a los arroyos, y las toneladas de residuos sólidos que taponan los cauces y plastifican las arboledas de sus costas hasta tres metros de altura. Como salta al olfato el olor nauseabundo de sus líquidos.
Científicos de la Universidad Nacional del Litoral y el Conicet y otros organismos demostraron que el arroyo madre es una “bomba biológica”, con sus vertidos aguas arriba de la toma de agua de la capital entrerriana. Bomba al punto de provocar malformaciones. Eso se sabe por informes de alcance internacional, e involucra a la población más numerosa de Entre Ríos, en el Gran Paraná.
Las cloacas del Parque Industrial General Manuel Belgrano de Paraná, y las de otros dos municipios, volcadas sin tratamiento en las nacientes de Las Tunas, se suman a los residuos de las actividades agropecuarias que llegan para colaborar en los “pulsos tóxicos” que provoca cada lluvia. Así los denomina el equipo de científicos que estudió la cuenca y cuyos informes son públicos.
El Comité de Cuenca Arroyo Las Tunas comenzó a funcionar con su comisión directiva hace un año, realizó un diagnóstico de situación ante el Consejo Regulador del Uso de Fuentes de Agua -Corufa-, y se reunió con directivos de organismos provinciales y los intendentes Rosario Romero, Ariel Weiss y Ariel Voeffray, de Paraná, Colonia y San Benito. Entre sus múltiples actividades, pidió a la Dirección General de Hidráulica y Obras Sanitarias un relevamiento de la cuenta entre la ruta nacional 12 y el Acceso Norte.
Como respuesta, técnicos del organismo realizaron una visita, acompañados por miembros del Comité de Cuenca, y redactaron el informe técnico número 10/2026 de 26 carillas con detalles que resultan centrales para comprender la situación en un aspecto: las obstrucciones para el escurrimiento del agua de lluvia, y el problema que se genera con la mezcla de efluentes cloacales; más aún cuando se pronostican lluvias intensas con motivo de la presencia de la corriente El Niño.

MUCHAS DÉCADAS
Muchas décadas acumulando residuos sólidos y líquidos, con obras precarias que colapsaron pronto e inversiones insuficientes hicieron de la cuenca de Las Tunas un vertedero con graves riesgos para la salud. Autoridades del Ministerio de Salud de la provincia a admitieron, en reuniones con miembros del Comité de Cuenca, que la situación ya es nociva para la salud integral, más allá de los relevamientos que se realicen sobre casos concretos de enfermedades vinculadas a la cuenca.
Los tres municipios involucrados han realizado tareas adicionales de limpieza en minibasurales para evitar que los residuos sean arrastrados a los arroyos, durante los últimos tres meses, pero sin lograr un cambio sustancial aún en la matriz contaminante.
El Comité de Cuenca pidió reiteradamente entrevistas con autoridades del Parque Industrial, tras recorrer los puntos críticos con cloacas que derivan hacia el cauce de Las Tunas, y sostienen que han constatado cierta reticencia de los industriales para encarar los problemas que ocasionan en la biodiversidad.
Al mismo tiempo, la Provincia reconoció que ha demorado la rehabilitación de las lagunas sanitarias de Colonia y San Benito por disputas legales con empresarios. Mientras tanto, Hidráulica avanzó con la inspección.
LIMPIEZA Y DESPEJE

El informe firmado por el técnico Ramón Gastón Saavedra explica que los puentes relevados “presentan secciones de escurrimiento y luces estructurales de dimensiones significativas, compatibles con la conducción de caudales correspondientes a eventos hidrometeorológicos de elevada recurrencia”. Incluye los puentes sobre la ruta nacional 12, el Acceso Norte y la calle Churruarín-Convención Constituyente, además del ferroviario.
De inmediato aclara que se verificó la presencia de árboles y arbustos dentro del cauce y el valle de inundación. Lo que puede aumentar la resistencia, disminuir la capacidad hidráulica y favorecer la sedimentación, “modificando las condiciones naturales de escurrimiento durante eventos de crecida”. Por eso recomienda la limpieza y el despeje del cauce, el retiro selectivo de vegetación obstructiva, y el control periódico del cauce y las márgenes.
Todo el informe está acompañado de ilustraciones precisas.
Respecto de las alcantarillas (estructuras menores), se detectó una sobre el arroyo Los Zorzales (antes de las cloacas) de dimensiones inferiores a las anteriores (ubicadas aguas arriba), con “procesos de socavación, hundimientos y erosiones de consideración en los sectores próximos” a esa alcantarilla.
Entonces se sugirió evaluar la estabilidad y el funcionamiento de esta obra. Además, se apuntó que en la calle Bertoldi hay “erosiones retrocedentes” (donde termina el hormigón de la base, el agua se vuelve por abajo, retrocede, y deja el hormigón sin sostén). Es conveniente colocar una protección en la transición del puente al cauce natural. También se recomendó limpieza de cauce en la plaza 2 de Abril, y esa obra fue realizada la semana pasada por la municipalidad local.
“Se observa una coloración blanquecina en el agua circulante (en Los Zorzales), compatible con la presencia de aportes líquidos correspondientes a efluentes industriales o sanitarios sin tratamiento adecuado”, se lee en el documento, y es una advertencia más, de varias, para una industria instalada aguas arriba, frente a la ruta nacional 12.
El informe concluye que, adecuando alcantarillas, limpiando cauces y despejando orillas, se logrará mejor escorrentía.
POR VÍAS DISTINTAS

Otro punto crucial del documento se refiere a los caños provenientes de San Benito y Colonia Avellaneda con cargas cloacales que dan crudas a los arroyos, y se suman a las del parque Industrial de Paraná. El ataque por tres flancos contra el arroyo llevó a miembros del Comité de Cuenca a comparar el caso con la “Guerra de la Triple Alianza”, salvando distancias.
La inspección técnica considera conveniente “separar hidáulicamente los aportes correspondientes al drenaje pluvial de aquellos correspondientes al sistema cloacal. El drenaje pluvial deberá continuar funcionando mediante las vías naturales de escurrimiento hacia el arroyo Las Tunas, manteniendo condiciones adecuadas de conducción dentro de la cuenca. Por otra parte, las conducciones sanitarias deberán contar con un sistema independiente de ingreso al complejo de tratamiento, permitiendo controlar hidráulicamente los caudales ingresantes y evitando descargas directas al cauce del arroyo”.
La inspección no abarcó las nacientes del arroyo en cercanías de la Base Aérea, por eso no hay referencias al daño que provoca el Parque Industrial. En lo que respecta al segmento medio del arroyo se lee: “Se recomienda conducir ambos aportes sanitarios (las cloacas de Colonia y San Benito) hacia el sistema de lagunas de tratamiento, mediante obras de conducción adecuadamente dimensionadas. Esta modificación permitiría evitar descargas directas sobre el cauce natural, mantener bajo control operativo los caudales sanitarios ingresantes, reducir riesgos de afectación ambiental ante eventos hidrológicos extremos, y mejorar la eficiencia del sistema de tratamiento existente”.
“Luego del proceso de depuración, el efluente tratado podrá ser descargado mediante una conducción controlada y técnicamente definida, evaluando las condiciones hidráulicas del receptor final”.
Las sugerencias continúan: “se deberá verificar que el terraplén perimetral de protección conserve la cota de coronamiento proyectada y ejecutada de 34 metros, ya que ésta constituye el nivel mínimo previsto para resguardar el sistema de lagunas frente a las crecidas del arroyo Las Tunas”. Este asunto es clave, y los técnicos lo explicitan: “el diseño del terraplén se realizó considerando los niveles máximos de inundación del arroyo… La determinación de la cota de coronamiento resulta fundamental, dado que establece el nivel de protección necesario para evitar el ingreso de las aguas de crecida al sistema de tratamiento”. En este punto se aportan antecedentes técnicos de importancia, con registros de 1987 y 2021, y se advierte: “en caso de poner nuevamente en operación la planta de tratamiento se recomienda efectuar un relevamiento topográfico del terraplén a fin de verificar que no haya sufrido pérdidas de altura debido a asentamientos diferenciales, procesos erosivos o cualquier otra alteración producida durante el período de inactividad”. Y es que en la vecindad se ha sugerido que, del lado sur, el agua de Las Tunas ingresa con facilidad a las lagunas sanitarias (hoy inactivas) y erosiona las obras, en días de lluvia intensa.
El informe añade algo más: “como medida de mejora se considera conveniente elevar el terraplén hasta una cota aproximada de 35 metros, equivalente a la cota de la alcantarilla de cruce ubicada sobre calle Churruarín, que constituye la estructura hidráulica más próxima al predio. Esta adecuación permitirá incorporar una revancha hidráulica adicional frente a eventos de máxima recurrencia, incrementando el margen de seguridad del sistema y disminuyendo el riesgo de ingreso de aguas de inundación a las lagunas de tratamiento”.
Durante la recorrida se constataron erosiones notables en la avenida Churruarín Bis, a pasos del arroyo las Tunas, al punto de obstruir el paso por esa arteria, de modo que Colonia Avellaneda ha quedado desvinculada de Paraná por el interior.
NO DESCONECTAR EL RIÑÓN
Ante una consulta específica del Comité de Cuenca sobre la posibilidad de modificar un meandro entre las rutas nacionales, el informe desaconseja ese cambio. “Este sector cumple una función hidráulica fundamental, ya que en él se produce la disipación de la energía de flujo, favoreciendo el transporte del caudal y del material en suspensión en condiciones de equilibrio. Una eventual rectificación de la traza del cauce podría alterar el régimen hidráulico del arroyo, generando efectos que requerirían un análisis específico y detallado. Asimismo, dichas modificaciones podrían producir cambios significativos en los tramos ubicados aguas abajo, donde actualmente existen obras de infraestructura cuya estabilidad y funcionamiento podrían verse afectados”.
Así las cosas, se insiste en la necesidad de efectuar tareas periódicas de limpieza y mantenimiento del cauce en el sector del meandro (riñón), removiendo vegetación y demás obstrucciones que puedan afectar el escurrimiento, “sin alterar la geometría en planta del cauce”.

En la vecindad ase afirma que la zona fue superpoblada por especies exóticas en bosques densos que dificultan la escorrentía.
Respecto de otro punto del pedido del Comité de Cuenca, sobre la situación de las obras de recuperación de las lagunas de tratamiento de efluentes cloacales, la respuesta ofrecida por el ingeniero Carlos Ciocca en el mismo documento fue escueta: “se encuentra neutralizada desde enero de 2024, estando a la fecha su reinicio en tramitación administrativa”.
PUENTE PEATONAL
La comunidad ribereña logró reunir fondos para iniciar un puente peatonal sobre el arroyo Los Zorzales, que contará con la colaboración de la municipalidad de Colonia Avellaneda.
El puente llevará el nombre del gran científico del departamento Paraná Florencio Aceñolaza, como símbolo de compromiso con el conocimiento sin fronteras, la biodiversidad y la soberanía. Y es que este geólogo y paleontólogo entrerriano, que nos dejó hace dos años, tuvo participación central en la ampliación de la plataforma submarina de la Argentina.
El comité de Cuenca visita establecimientos educativos con el fin de generar conciencia sobre el estado de la cuenca y disminuir los minibasurales, y prevé la realización de eventos junto a estudiantes, con la participación de los tres municipios involucrados, los organismos provinciales y la vecindad.
Entre las causas del declive ecológico de la zona, el Comité de Cuenca entiende que debe considerarse la falta de conexión entre distintos organismos encargados de la salud del agua y la conciencia ambiental. El puente peatonal será, dicen, un motivo de encuentro de las comunidades vecinas, y de ellas con la biodiversidad. Mientras se esperan avances para recuperar el control de los fluidos cloacales en los tres municipios, con el compromiso de la provincia y sin auxilios, por ahora, del estado nacional.
La intendenta de Paraná, Rosario Romero, contó al Comité de Cuenca que durante un viaje a los Estados Unidos recibió una explicación un tanto alentadora. Le dijeron que las obras de saneamiento pueden realizarse en etapas. Por eso, en el Comité se entiende que, con participación de la provincia, la nación y la municipalidad de la capital, además de los industriales, la obra podría realizarse en un plazo razonable, y eso permitirá revertir el estado calamitoso de la cuenca.
(*) Nota publicada en la edición gráfica de diario Uno de Entre Ríos del 7 de septiembre de 2026 con el título “Informe de Hidráulica. El área metropolitana de Paraná, ante el dilema de la contaminación”.
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Edición ERA Verde
