“Estamos viviendo una regresión en materia ambiental nunca vista”, sostiene en una mirada cruda el integrante de la Fundación Eco Urbano, Horacio Indio Enriquez en un análisis sobre el estado de situación para poder pensar las actuales prácticas y demandas por el cuidado del planeta. En el balance propuesto por ERA Verde, el referente ecologista resalta la épica travesía náutica “Remar contracorriente, por el agua y por la vida” del río Paraná como una acción comunitaria a contrapelo de una tendencia que desde los poderes institucionales imponen a los bienes en común como materia de “experimento de un capitalismo voraz que convierte nuestro territorio y soberanía en zona de sacrificio, hipotecando la calidad de vida, la salud y el futuro de los ecosistemas y comunidades que habitan las regiones amenazadas”. De cara al futuro, Enriquez plantea creatividad, articulación de distintos sectores y fortalecimiento de una agenda “para empoderar a las comunidades”.

 

1- ¿Qué se debería destacar del período que pasó?
–Crisis global, Argentina en llamas, el retroceso ambiental.

Desde la sanción de la Ley Bases en julio 2024, que incluye la Ley Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), norma que vino a institucionalizar la entrega de nuestros bienes naturales –públicos y comunes–, estamos viviendo una regresión en materia ambiental nunca vista, que va desde el desfinanciamiento de las áreas de control y gestión ambiental, la negación de la crisis climática, hasta la derogación de la ley que protege los glaciares que el gobierno nacional impulsa de la mano del sector de las mineras multinacionales.

Argentina es vanguardia como experimento de un capitalismo voraz que convierte nuestro territorio y soberanía en zona de sacrificio, hipotecando la calidad de vida, la salud y el futuro de los ecosistemas y comunidades que habitan las regiones amenazadas. Más que un modelo económico podríamos hablar de una fórmula que nos está dejando una huella social y ambiental profunda: extractivismo + timba financiera + deuda externa = destrucción de nuestros bienes públicos –naturaleza, democracia, educación, salud y trabajo– + pobreza.

 

De poco han servido los papers de los paneles de científicos, los estudios multidisciplinarios sobre biodiversidad, cambio climático y contaminación que dan cuenta de la policrisis civilizatoria que atravesamos. Así lo demuestra Estados Unidos con su negación, oposición y boicot a las agendas de transición y luchas por la sostenibilidad ambiental y la paz. Hoy miramos con la boca abierta, sin poder creer, cómo en nombre de su estrategia de seguridad nacional tienen el cinismo de invadir territorios soberanos, secuestrar, matar y amenazar a países y gobiernos del mundo y, particularmente, a nuestra Latinoamérica, fuente de “recursos y activos estratégicos” como el petróleo, las tierras raras y distintos minerales, así como el Agua.

 

Lamentable y peligrosamente nuestro país está alineado a esta visión política de la “libertad” con la necropolítica como bandera, haciendo la vida imposible al pueblo argentino, recortando y eliminando derechos fundamentales donde las potencias, cual matones violentos, deciden quiénes deben seguir y quiénes morir atendiendo criterios e intereses exclusivamente económicos.

 

En este último año el planeta se volvió, además de más caliente, más peligroso. La ira, el enojo y los algoritmos tuvieron mucho que ver, como lo enseña el politólogo italiano Giuliano Da Empoli en su libro “Los Ingenieros del Caos”.  La posverdad, las fake news, las redes y la vida digital han acelerado procesos y cambios muy fuertes en los valores y el sentido de todo.

 

El contexto violento de este último año también ha impactado de lleno en las políticas públicas a nivel global vinculadas al cuidado de la vida y de los más vulnerables, y eso lo vemos reflejado en el aumento de los conflictos bélicos, guerras injustificables, políticas de persecución y represión a migrantes y el desprecio por la vida y el Planeta.

 

2- ¿Qué se encuentra en proceso, está germinando y hay que ayudar a que crezca?

–En este complejo marco, desde fines del 2024 se puso en marcha una campaña, un proceso para destacar, nutrir y que hay que hacer crecer: Remar Contracorriente, por el Agua, la Vida y la Soberanía. El colectivo nace como respuesta a la re privatización del Río Paraná. El pliego licitatorio, que impulsa el gobierno nacional sin licencia social ni participación real de las provincias, hoy avanza con la posibilidad de profundizar el dragado a 44 pies sin ningún estudio y evaluación de los impactos ambientales, sociales y económicos.

 

La crisis climática, la deforestación, la contaminación por agroquímicos y basuras, las quemas de los humedales –pampeanización de la cuenca– no han sido ni estudiadas ni evaluadas ni tenidas en cuenta, como lo reconoció el Ejecutivo Nacional a pedido de la justicia federal y las organizaciones ecologistas, lo que pone en evidencia el retroceso escandaloso de las responsabilidades del Estado y de las normas ambientales que históricamente fueron evolucionando hasta ser sancionadas. Un ecocidio en potencia y la pérdida total de la soberanía en manos de empresas extranjeras. Argentina de remate.

La campaña “Remar Contracorriente” fue lanzada el 2 de febrero y puesta en marcha el 1 de marzo desde Clorinda (Formosa) y tuvo como objetivo informar, difundir e instalar en toda la Cuenca del Plata los riesgos y amenazas frente a la nueva entrega de nuestros ríos. Durante 22 días, 3 canoas y 3 kayak fueron bajando por las distintas localidades hasta llegar el 22 de marzo a la ciudad de Rosario, en una celebración multitudinaria por el agua, la vida y la soberanía de los ríos de la Cuenca.

La campaña se construyó desde abajo hacia arriba; el Papa Francisco hablaba de un “multilateralismo desde abajo”, enredando y vinculando organizaciones ambientalistas, ecologistas, religiosas, políticas, sindicales y de los pueblos originarios, que fueron clave para construir la mística incorporando la ancestralidad y los distintos saberes culturales en un diálogo espiritual y político esperanzador. Más de 180 instituciones se sumaron al espacio que seguimos construyendo con el acompañamiento y apoyo de la Red Eclesial de Justica y Paz en la Patria Grande.

 

Hoy la experiencia de Remar contracorriente es inspiradora de acciones de defensa de los ríos y cuencas en toda América Latina y el Caribe que sufren los mismos problemas que los nuestros: avance de la frontera agrícola, deforestación y extractivismo. Esta oportunidad de replicarla en distintos territorios del continente nos exige un gran compromiso y creatividad para seguir luchando e incidiendo en los procesos políticos antes mencionados.

 

Acciones judiciales, pedidos de información, medidas cautelares y amparos, eventos culturales, talleres de sensibilización en las escuelas y la conformación de Comités populares de Cuenca son las líneas centrales de acción del Colectivo Remar. Es importante destacar el proyecto de Ley Nacional de la Diputada Blanca Osuna para la creación de la Comisión Administradora del Río Paraná (CARP) para coordinar entre las provincias y la Nación la gestión del río, buscando federalizar decisiones y participación, proyecto que le daría marco e institucionalidad a los comités populares que estamos impulsando y constituyendo en toda la Cuenca del Plata.

3- ¿Cuáles son los desafíos inmediatos que deberíamos encarar de forma comunitaria?

–¿Qué visión del mundo tenemos? ¿Qué tipo de sociedad queremos construir? ¿Qué valores ponemos en juego?

 

Creo que el principal desafío es cultural y político, como lograr que la ciudadanía dimensione el contexto histórico y sus nuevas complejidades, los riesgos y amenazas a los que estamos expuestos en este paradigma del más fuerte, de la entrega y el vale todo.

 

Esto implica desarrollar estrategias creativas de formación, educación y sobre todo de organización comunitaria, ambiental y política que fortalezca la democracia y asegure la defensa de nuestros derechos, territorios y bienes comunes para nosotros y las futuras generaciones.

 

La articulación y vinculación con los distintos actores y sectores es fundamental para ampliar el frente de lucha y defensa de los bienes naturales y así aumentar el poder de incidencia, convergiendo con otras redes, colectivos y agendas que resisten este modelo a lo largo del continente.

Fortalecer las agendas socioambientales locales para empoderar a las comunidades y así aumentar la resiliencia y la capacidad de adaptarse a la crisis, encarnando valores como la humildad, la responsabilidad inter generacional y la solidaridad con los sectores más excluidos y vulnerados.

 

La inquietud por la ética no nace de la razón, nace del amar”.

Humberto Maturana

 

De la Redacción de ERA Verde