Para la directora Ejecutiva de Cauce, Valeria Enderle, el período calendario que recientemente culminó resultó relevante en cuanto a la consolidación del accionar de las demandas de justicia ambiental en Entre Ríos. En este orden, la referente de la entidad ecologista planteó aportar a un proceso que vincule “lo jurídico, lo educativo” y “formas de producir” en cuidado. En una invitación a un balance y a un debate con ERA Verde, la abogada ambientalista planteó como desafío “profundizar la articulación entre organizaciones, comunidades, equipos técnicos y espacios académicos” para “sostener agendas comunes».

 

1- ¿Qué se debería destacar del período que pasó?

Desde mi lugar, como directora Ejecutiva de Fundación Cauce, y también desde un posicionamiento personal, destaco especialmente la consolidación del trabajo jurídico estratégico en defensa del ambiente, particularmente en los conflictos vinculados a la extracción de arenas silíceas y al desmonte de monte nativo en Entre Ríos. La ejecución de la sentencia contra Cristamine SA y la Provincia de Entre Ríos marcó un antes y un después, no solo por su impacto concreto en el territorio, sino porque habilitó procesos de ciudadanía activa, fortaleciendo la participación comunitaria, el control social y la exigibilidad real del derecho ambiental. Del mismo modo, la causa por el desmonte en Villaguay tuvo una proyección que trascendió lo local, siendo utilizada como antecedente por otros tribunales a nivel nacional, lo que demuestra que el litigio estratégico puede irradiar efectos estructurales.

 

También destaco el fortalecimiento de articulaciones territoriales, regionales e internacionales, destacándose la participación de miembros del equipo en las Reuniones de Primavera del Banco Mundial y del FMI, Reunión Anual del Grupo BID, CRIC 23 (Panamá). Además, la capacidad de CAUCE de sostener una agenda crítica en un contexto político y económico adverso, reafirmando una perspectiva de justicia socioambiental, derechos humanos, educación y equidad.

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2- ¿Qué se encuentra en proceso, está germinando y hay que ayudar a que crezca?

 

Está en proceso una forma de trabajo cada vez más integral, que articula lo jurídico, lo educativo, las formas de producir desde la agroecología y el cuidado de la alimentación con la producción de conocimiento, la comunicación pública, la incidencia política y el acompañamiento a comunidades. Este enfoque necesita ser cuidado y fortalecido para evitar la fragmentación y el desgaste en estos tiempos difíciles.

 

Asimismo, están germinando nuevas alianzas y espacios de cooperación, tanto a nivel local como regional e internacional, que abren oportunidades para incidir en debates más amplios sobre extractivismo, transición energética y modelos de desarrollo, pensando, en el marco de una reflexión colectiva, cómo organizarnos mejor, distribuir responsabilidades y sostener el trabajo en el tiempo sin agotar energías.

3- ¿Cuáles son los desafíos inmediatos que deberíamos encarar de forma comunitaria?

 

El principal desafío inmediato es fortalecer la acción colectiva frente al avance del modelo extractivista, en un contexto de debilitamiento de las políticas públicas ambientales y de creciente criminalización o deslegitimación de las luchas socioambientales.

 

Esto, creemos, implica profundizar la articulación entre organizaciones, comunidades, equipos técnicos y espacios académicos, sostener agendas comunes y construir estrategias compartidas que integren litigio, incidencia política, comunicación y educación popular.

Desde lo personal y lo institucional, el desafío es también cuidar los procesos, sostener el compromiso sin agotamiento y seguir construyendo una agenda socioambiental que no solo resista, sino que proponga horizontes de transición justa, democrática y territorialmente situada.

 

De la Redacción de ERA Verde