Hace unos años, cuenta Lautaro Xavier Torres, él y su familia la estaban pasando muy mal; no tenía casi para comer. Fue en ese momento que se presentó la posibilidad de obtener algo de dinero con unos colmenares que pudo instalar un lado de la ruta que une Victoria con Rosario. Fue así que las abejas, dice a ERA Verde, le permitieron tener un plato de comida todos los días. Las colmenas, cuenta con la voz quebrada, le cambiaron la vida. Hasta que la quema intencional de pastizales en esa zona de islas se lo llevo casi todo y de esas colmenas solo quedan cenizas.

 

El fin de semana pasado, vecinos de la ciudad de Rosario, reiteraron sus quejas por los humos que llegan a esa ciudad producto de las quemas irregulares de pastizales en la zona de islas, en jurisdicción de la vecina localidad de Victoria. En declaraciones a Rosario 3, el asesor letrado de la comuna entrerriana, Eduardo Ruda, afirmó que “la quema de pastizales es una actividad permitida e histórica en esa zona”. Las afirmaciones del funcionario se efectuaron desconociendo, tal vez, que ese sector insular fue declarado área natural protegida en la provincia, por lo que una intervención de este tipo está prohibida.

 

La última oleada de incendios se realizaron entre el 19 y 24 de mayo y hasta el momento se desconoce las manos que produjeron estos siniestros.

 

Las quemas en las islas de Victoria es una cuestión recurrente que el municipio y la provincia no han logrado desactivar. Es una práctica arcaica que, según los lugareños, se aplica para renovar las pasturas para el ganado vacuno que tiene a sus dueños en las sombras. Pero se trata de un asunto que además de acarrear problemas de contaminación y producir daños al ambiente, puede impactar socialmente, y puntualmente en la vida de una familia afectada por esta acción desaprensiva.

 

Humo y cenizas

La historia de Xavier Torres, su pareja y su hijo, es como la tantos que, en la búsqueda de trabajo, se han tenido que desplazar. En el caso de Xavier, se retiró hasta la zona de las islas y bañados que se ubican a los lados del enlace vial que une Rosario con Victoria. Con fondos y el permiso que obtuvo del Estado, instaló cajones para la cría de abejas a la altura del kilómetro 21 y en el kilómetro 31. Luego de unos años de cuidados y aprendizajes logró que hoy, como dice con sus palabras, las abejas le den de comer y con su producción alcances el 80 por ciento de sus ingresos. El laboreo para que una colmena de sus resultados, estima, lleva al menos un par de años. Y que el fruto de ese esfuerzo quede hecho cenizas, un abrir y cerrar de ojos.

 

La primera denuncia de Xavier Torres por la destrucción de sus colmenas, por la quema intencional de pastizales en las islas de Victoria, la presentó en enero de 2020. El día 27 de ese mes vio cómo 200 colmenares se hacían humo por el fuego descontrolado. Luego, el 16 de febrero, perdió otros 70 cajones, devorados por las llamas que anónimamente alguien avivó. Hoy, Xavier Torres no sabe cómo volver a empezar. Nadie sofoca las amenazas de nuevos incendios intencionales donde él tiene sus abejas, y nadie hoy puede despejar las dudas sobre si algún día se podrán detener.

 

“Es algo muy triste ver y llegar los colmenares prendidos fuego”, dice Xavier. “Tampoco pudimos llegar para apagar el fuego porque ya era de noche, y es muy peligroso por las víboras que escapan del fuego. No sabe qué lástima da escuchar los animales en la isla morir quemados, rodeados del fuego, sin escapatoria. Da una tristeza enorme”, cuenta el apicultor sobre lo que le tocó vivir. “Este año pensamos que podíamos arrancar con otra fuerza la economía. Pero al poco de arrancar nos quedamos sólo con cenizas”.

 

De la Redacción de ERA Verde