De la mano del biólogo Alfredo Berduc, la bandera de la campaña por la vida y la soberanía del río Paraná emprendió un viaje a las altas cumbres cordilleranas. En un viaje hacia el Cordón del Plata, en la provincia de Mendoza, el grupo de navegantes ahora escala “hasta donde nos den las piernas y los pulmones”, comentaron a ERA Verde. “El agua no reconoce fronteras. La lucha por el agua es la misma en la Cordillera y en el Paraná, como en los arroyos y en el río Salado y el Dulce que nutre a la Mar Chiquita”, expresó en redes sociales

La campaña por el río Paraná este año se materializó en una nueva travesía fluvial que unió comunidades a lo largo de 800 kilómetros para concientizar sobre las consecuencias nefasta de la hidrovía sobre los humedales. Ahora, “la remada”, llegó hasta la Cordillera de los Andes. El naturalista y remero Alfredo Berduc, compartió su experiencia de llevar la cruzada por la soberanía fluvial hasta las altas cumbres cordilleranas.
En un mensaje que se compartió con ERA Verde, el referente y activista socio ambiental de “Salvemos el Paraná y sus humedales”, contó: “Venimos con Nacho y con Alex a escalar y a subir las cumbres que podamos subir en esta altura de los Andes mendocinos para tratar de llevarlo más alto posible que podamos –lo que nos den las piernas y los pulmones–, la bandera del Remar Contracorriente: la bandera de la conciencia por el agua. Estuvimos conectando directamente con referente de las asambleas. Acá, en cada pueblo hay una asamblea por la defensa del agua. Es impresionante la conciencia que está generando esta múltiple amenaza contra algo que es el mismo bien para todos. Tenemos que pensar de todas estas derivaciones, cómo de esta enorme montaña también llega el agua para nuestros lagos, el agua que se evapora, la misma agua que hoy se hace nieve y mojó todo nuestro campamento y nos obliga a quedarnos quietos. Y así cómo es la misma agua es la misma conciencia que nos hermana a todos. La misma agua que habita nuestros cuerpos y tomamos”, reflexionó.
En un contexto donde la amenaza se atenaza con la licitación privada de la Hidrovía por un lado y la modificación de la Ley de Glaciares por el otro, Berduc expresó que para él “es un orgullo poder estar llevando esta bandera y también poder darnos cuenta de lo que necesitamos: que nuestros representantes, que nuestros gobernantes, una vez por todas entiendan que no queremos dinero a fuerza de costarnos esto que es la vida”.
RÍO PARANÁ
“Llevamos este mensaje de hermandad porque sabemos que el agua es la vida”, dice Berduc en su posteo en redes sociales para refrendar el reclamo por que no se drague el río Paraná a 44 pies, tal como se plantea en los pliegos de licitación de la red fluvial troncal. “No a la profundización del dragado en el río Paraná, no a la muerte de los humedales para darle vida a unas pocas empresas. Sí a la vida, sí a la cultura local, sí a los peces en el río, sí a la hidro-vida, sí a que el río siga siendo como fue desde hace millones de años una entidad que crece, se desarrolla, se inunda y seca. Sí al río para el tránsito de mercancías, de la vida, de la cultura, para compartir y que no debemos adaptar localmente al mercado mundial. No a la entrega de las aduanas sobre el río a potencias e intereses extranjeros, sí que lo administre el Estado nacional. El agua es una sola en todo el planeta, es la base de la vida. No la vamos a entregar, pase lo que pase, no vamos a entregar el futuro de nuestros hijos y de nuestros nietos”.

Finalmente, cerró la idea donde expresó: “Llevamos una bandera desde el Río Paraná hasta Los Andes para traerla nuevamente resignificada. Levantando ese entendimiento, cruzamos y conjugamos la lucha por los glaciares en Mendoza con la lucha por la preservación del río Paraná y su dinámica. Aunque algunos no lo entiendan, todo está conectado. Del Paraná a los Andes, repetimos: El agua es vida, su salud es la misma que la nuestra, no tiene precio y no se vende”
De la Redacción de ERA Verde
