El centro especializado de acopio y acondicionamiento de alacranes para el envío al Instituto Malbrán –donde se elabora el antiveneno–, cumplió dos décadas de trabajo ininterrumpido en Paraná. Liderado por la epidemióloga Silvina Saavedra, el servicio comenzó a trabajar en la Dirección de Zoonosis municipal, luego pasó bajo la órbita del Ministerio de Salud provincial y ahora funciona en el domicilio particular de la profesional. En diálogo con ERA Verde, Saavedra comentó detalles de cómo se iniciaron estas labores contributivas para que “podemos contar con la antitoxina que va a salvar la vida de aquel niño que la necesite”, afirmó. También agradeció a quienes han aportado a que Entre Ríos esté entre las provincias con mayor aporte de estos arácnidos vivos que permite la fabricación del suero. Y ahora con un mayor número, ya que al Hospital de Niños y el San Martín se unió como punto de recepción el Hospital Santa Rosa de Charjarí, sumando a los 500 ejemplares que al año viajan a Buenos Aires.

El alacranario de Paraná cumplió este 18 de enero 20 años de trabajo ininterrumpido en la tarea de recolectar ejemplares vivos de alacranes para su estudio y envío para realizar el antiveneno, tarea que se realizar en la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud “Dr. Carlos Malbrán”, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Todo comenzó cuando se detectó que la variedad local de este tipo de arácnidos era potencialmente peligrosa e incluso mortal. La primera recolección de alacranes en Paraná con fines científicos data de 2001, a raíz de la muerte de un niño en barrio La Floresta. Hasta entonces, se pensaba que este tipo de arácnido en la zona no revestían peligro, comenta a ERA Verde la responsable de todo el trabajo hasta hoy, la médica veterinaria Silvina Saavedra. “A raíz de este accidente comenzaron a efectuarse investigaciones que determinaron que el veneno de los alacranes locales tenía una toxina potente que, en algunos casos, podía desencadenar cuadros graves e inclusive la muerte. Justamente para evitar este tipo de cuadros se necesita aplicar la antitoxina. Este antiveneno se elabora en el Instituto Malbrán y se aplica en los casos evaluados como moderados a graves. Para poder elaborar esta antitoxina se necesitan los alacranes vivos. Es por esto que en 2001 se comienzan a juntar en el Hospital de Niños. Con el tiempo, desde el Ministerio de Salud de Entre Ríos, se comunican conmigo, que en ese tiempo trabajaba en la Municipalidad de Paraná y me encarga el comenzar a reunirlos en un lugar específico. Con mis hijos chicos en ese entonces, lo viví como una responsabilidad y un beneficio en caso que ellos pudieran necesitar la aplicación de la antitoxina. Entonces hablé con las autoridades de ese momento, mis superiores, y así es que comenzamos a juntarlos en una pecera grande, de 80 centímetros, que me regalaron. Para conocer más al respecto, fui hasta el Instituto Malbrán donde me capacitaron en el manejo de esto arácnido. En un primer momento pensamos que podíamos extraer aquí el veneno, pero después evaluamos que no era factible porque se tenía que conservar de una forma que no lo podíamos hacer localmente”, narró la profesional.

 

PRIMER ENVÍO

Fue así que comenzó la tarea de reunir el primer lote de ejemplares para ser trasladados a Buenos Aires. Los primero lotes lograron reunir entre 150 a 200 alacranes vivos. Luego se coordinaba con el sistema de emergencia sanitaria o alguna ambulancia que tuviera que realizar un traslado a Buenos Aires y se lo enviaba. En otras oportunidades, facultativos del Malbrán llegaron a la capital entrerriana para llevar ellos mismos los alacranes.

“Reunir tantos alacranes era bastante complejo. En un principio se los colocaba en recipientes individuales, que eran tubitos, los estuches de los antiguos rollos de fotos. El primer envío, recuerdo, fueron 150 alacranes. Con un compañero de trabajo, Juan Carlos Tinetto, comenzamos a las 5:00 de la mañana preparando el envío y terminamos casi a las 9:00, con carias anécdotas en el medio, pero con un envío exitosos. Es así que desde el 18 de enero de 2006 se comienza con estos envíos al Malbrán de desde entonces no nos detuvimos”, narró Saavedra.

“Por momentos todo este trabajo fue complicado, porque por mis actividades en 2008 me tengo que ir de la Municipalidad; voy adscripta a Epidemiología de la Provincia y conmigo fueron los alacranes también. Así como me iba trasladando, los alacranes iban también. Terminé en 2017 teniendo los alacranes en mi casa. El Alacranario hoy funciona en mi casa, con la participación del Hospital de Niños, del Hospital San Martín, Epidemiología de Entre Ríos, que no se han detenido en recibir los alacranes, en una tarea que es un gran aporte para la Salud Pública. Gracias al aporte que hacemos desde Entre Ríos se puede elaborar antitoxina. Son pocas las provincias que colaboran. Las provincias que más envían son Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos. En el año 2025 logramos enviar 500 especímenes, ya que se sumó a la recolección la ciudad de Chajarí, con José Laderach, que es un biólogo que trabaja en el Hospital Santa Rosa. Él comenzó a realizar capturas en su ciudad y pudimos aumentar el número de envíos. Ya hicimos el primer envío al Malbrán, ahora en enero de 2026, y fueron 102 adultos que serán utilizados para elaborar la antitoxina”, detalló.

A modo de balance y reflexión, la epidemióloga señaló a ERA Verde: “Estoy orgullosa de este trabajo, aunque en un primer momento lo hice por la preocupación que no faltara esa antitoxina en la Provincia, principalmente en nuestra ciudad, porque mis hijos eran chicos –ahora tengo un nieto chiquito–, pero por otro lado lo hago porque es una tarea que la siento necesaria, porque de esta forma podemos contar con la antitoxina que va a salvar la vida de aquel niño que la necesite”.

Por último, Saavedra agradeció a “toda la gente que se anima a seguir juntándolos, porque esos envíos que hacemos es porque hay personas que se toman el trabajo que, cuando ven a uno, lo capturan en un frasco y lo envían al Hospital, o Epidemiología, para poder acopiarlo y hacer el envío final a la Ciudad de Buenos Aires. Y un agradecimiento especial a las personas que en distintas institucione que los reciben. A Analía Corujo en Epidemiología, Silvina Aguirre y el equipo del Hospital San Roque, a Mónica Sandiyú en el Hospital San Martín y las personas que en algunos centros de salud también los colectan. Una mención especial al chofer que los traslada, Martín Aguirre y ahora también a mi hija que se está sumando, Berenice Blanco, quien va a ser que en algún momento quien lo lleve adelante”.

De la Redacción de ERA Verde