El extremo noroccidental de la provincia de Santa Fe alberga uno de los ecosistemas más vulnerables y valiosos de la región: el Chaco Seco. Amenazado por el avance de las fronteras productivas y la degradación del suelo, este ambiente de montes nativos y quebrachales se encuentra hoy bajo la mirada atenta de la comunidad científica. El investigador del del Instituto Nacional de Limnología (Inali–UNL–Conicet), Rodrigo Lorenzon, explicó su proyecto que utiliza a las especies de aves como «termómetro» para evaluar el estado de conservación de una de las regiones más amenazadas por la actividad humana.
Lorenzón, biólogo investigador del Inali y del Consejo Nacional de Investigaciones
Científicas y Técnicas (Conicet) Universidad Nacional del Litoral (UNL), explicó el alcance de la propuesta “Las aves como indicadores del estado de conservación de los bosques del Chaco Seco santafesino”, que fue seleccionada en la séptima convocatoria del Fondo para la Conservación del Patrimonio Natural Santafesino.
En este orden, destacó que el objetivo principal es estudiar la composición de los ensambles de aves, es decir, los grupos de distintas especies de aves que cohabitan en un mismo territorio. Al analizar su presencia, comportamiento y variedad, las aves funcionan como verdaderos bioindicadores o «termómetros» de la salud ambiental del bosque. «La ecorregión del Chaco Seco es una de las más afectadas por el accionar humano», señaló Lorenzón, remarcando la urgencia de salir a hacer investigación de campo directamente en el territorio para obtener datos certeros sobre el estado de la biodiversidad.

PELIGRO DE EXTINCIÓN
“Hay aves en peligro de extinción”, expresó Lorenzón y agregó “el águila coronada y el cardenal amarillo son un ejemplo de ello. Esta situación no se debe solamente a la caza furtiva, sino fundamentalmente por el cambio en el uso del suelo, es decir, la tala de bosques nativos indiscriminada para utilizar la tierra como cultivo”.
Sobre el Chaco Seco, describió que corresponde a bosques subhúmedos que se encuentran en territorio santafesino y se concentran principalmente en una franja del departamento 9 de Julio, caracterizados por la presencia de tres especies de quebrachos.
El proyecto, que cuenta con el impulso articulado de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), la Fundación Hábitat y Desarrollo, Sancor Seguros, el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de Santa Fe, el senador Julio Francisco Garibaldi y la Cámara de Diputados y Diputadas, “busca sentar bases científicas sólidas para orientar futuras decisiones de manejo sustentable, conservación y concientización ambiental en toda la región”, se indicó.
El grupo de trabajo está integrado por Marcelo M. Juani, estudiante de Licenciatura en Biodiversidad (Facultad de Humanidades y Ciencias – UNL) y pasante desde 2013 en el actual Laboratorio de Biodiversidad y Conservación de Tetrápodos del Inali. Santiago C. Truchet, licenciado en Biodiversidad y becario doctoral Conicet, quien ha trabajado con estudios específicos sobre ensambles de aves e impacto de factores antrópicos incluyendo enfoques taxonómicos y funcionales; junto a Evelina J. León, quien es bióloga de la Universidad Autónoma de Entre Rios (Uader) y doctora por la UNL, quien posee experiencia en el campo de la bioacústica. Y Rodrigo E. Lorenzón, biólogo e investigador de la UNL-Conicet.
Edición ERA Verde
