El Índice de Calidad de Vida (ICV) es una herramienta que mide el bienestar de la población argentina a partir de variables socioeconómicas y ambientales. Fue desarrollado por investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y del Instituto de Geografía, Historia y Ciencias Sociales (Igehcs) de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (Uncpba). El grupo estudia desde hace más de dos décadas la calidad de vida desde una perspectiva geográfica. En el marco de este proyecto crearon en colaboración con especialistas del Instituto Superior de Ingeniería de Software Tandil (Isistan), un mapa interactivo de libre acceso que permite visualizar y comparar el nivel de bienestar en los distintos radios censales en los que se divide Argentina. Ahora se encuentra con los datos renovados del Censo 2022.

El ICV es mapa que permite conocer cuál es el Índice de Calidad de Vida en cualquier punto del país: esto es, para cada uno de los 74.985 radios censales en los que se divide la Argentina. Para esto utiliza una escala numérica que va del cero al diez.
Para elaborar este guarismo toma en cuenta dos grandes grupos de indicadores: los socioeconómicos –vinculados a datos de educación, salud y vivienda– y los ambientales, relacionados con condiciones contextuales que pueden impactar sobre el bienestar de las personas, negativamente, como la contaminación o la inundabilidad. o de forma positiva, como la disponibilidad de recursos recreativos naturales y culturales
Los datos que se cruzan surgen de censos nacionales de población, hogares y vivienda, estadísticas vitales del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación y una serie de relevamientos realizados por investigadores de la Uncpba y Conicet en terreno o a partir de fuentes conocidas e inéditas.
Para la identificación, se utilizan colores que reflejan la situación de calidad de vida en los diferentes radios censales de la Argentina: cuanto mayor es el índice en determinado lugar, más verde se lo verá, mientras el rojo indica lo contrario y los amarillos corresponden a situaciones intermedias.
Para recorrer el mapa cada usuario puede ingresar al sitio Mapa del ICV o bajar una aplicación. Puede hacerlo mediante un cursor y hacer zoom en las zonas que desee conocer en mayor detalle o utilizar el buscador para obtener información sobre direcciones puntuales.
Para acceder se debe ingresar a Mapa del ICV
ANTECENDENTES
Desde su creación, desde Conicet señalaron que el ICV ha sido licenciado en numerosas ocasiones a una amplia gama de contrapartes, incluyendo organismos públicos nacionales, provinciales y municipales, así como fundaciones y empresas. En cada aplicación, los datos del ICV han resultado fundamentales para la toma de decisiones del solicitante, ya sea, por ejemplo, para la elaboración de mapas de riesgo de inundación en un área específica o la formulación de políticas públicas mediante el cruce de datos con otras bases de información. Lo que demuestra que el ICV es una herramienta de gran utilidad y potencial con amplias posibilidades de aplicación en diversos campos
Este índice acaba de ser renovado con los datos del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022. Otra novedad consiste en que ahora el mapa posee mayor cantidad de detalle, pues tiene información de los más de 70 mil radios censales en los que se divide la superficie del país. Ahora el mapa contiene un 38% por ciento más de unidades de información geográfica en comparación con el mapa del año 2012.

Guillermo Velázquez, investigador del Conicet en Igehcs y uno de los líderes del desarrolló, explicó que la actualización del Índice de Calidad de Vida (ICV) con datos del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022 fue procesada con la misma metodología utilizada para el Censo 2010, lo que permite contar con una radiografía precisa del bienestar actual y además compararla con la registrada en el 2010.
Además, subrayó una novedad relevante en esta actualización vinculada al grupo de indicadores ambientales: “En 2010 fue posible acceder a microdatos sobre inundabilidad, villas miseria y basurales. En cambio, para el año 2022 incorporamos información sobre una serie de problemas ambientales más complejos, entre ellos el uso de plaguicidas en la agricultura; la participación de la industria y la minería en el producto bruto; distintos tipos de contaminación; el ruido y el congestionamiento; las localizaciones peligrosas; y la tasa de hechos delictivos y homicidios por cada diez mil habitantes”. Para concluir, el investigador recalcó que el índice de 2022 constituye una continuidad del elaborado en 2010, aunque en el componente ambiental presenta un conjunto de indicadores más amplio y complejo.
La aplicación interactiva permite a los usuarios alternar fácilmente entre los mapas de calidad de vida basados en los datos del censo de 2010 y los recién incorporados de 2022. Esta funcionalidad transforma al mapa en una herramienta fundamental para la toma de decisiones, el análisis de políticas públicas y la planificación de inversiones. Con esta herramienta gobiernos, empresas y organizaciones pueden identificar patrones de crecimiento, detectar áreas que han mejorado o retrocedido y enfocar recursos de manera más estratégica y eficiente.
En cuanto a la actualización del mapa interactivo, Alejandro Zunino investigador del Conicet en el Instituto Superior de Ingeniería de Software Tandil (Isistan, Conicet-Uncpba) y otro de los líderes del desarrollo, destacó: “La nueva versión de la aplicación ofrece una optimización sustancial de la tecnología de mapas web al acceder desde dispositivos móviles, lo que permite visualizaciones más ágiles, de mayor calidad y con un mayor nivel de detalle”. Asimismo, señaló: “Se incorporó la posibilidad de seleccionar y configurar distintos mapas base de la República Argentina, sobre los cuales se superponen los datos de calidad de vida. También se añadió la opción de ajustar la escala de colores para la visualización del Índice de Calidad de Vida”.
MEDICIÓN
Para la elaboración del ICV, se toman dos grandes grupos de indicadores: los socioeconómicos y los ambientales. Los socioeconómicos abarcan variables como la educación, la salud y la vivienda. Los ambientales, por su parte, consideran tanto variables que pueden impactar de manera negativa sobre el bienestar de los residentes –inundabilidad, sismicidad, asentamientos precarios, contaminación-, como cuestiones que favorecen el bienestar, denominadas ‘recursos recreativos’, que pueden ser de base natural, como playas, relieves, balnearios o espacios verdes; o socialmente construidos, como son los teatros, los centros deportivos y otras actividades de esparcimiento.
De acuerdo con Velázquez, “ya no se trata solo de lo que se tiene, sino de cómo se vive y se percibe el entorno”. La calidad del ambiente —entendida como una armonía entre lo natural, lo social y lo cultural— se convierte así en un ideal siempre en construcción. Por eso, sostiene: “El desafío estará en saber interpretar estos cambios y traducirlos en políticas públicas que respondan a una sociedad cuyas demandas crecen en complejidad y sensibilidad”.
Desde una mirada histórica, también se observa que las expectativas sobre la calidad de vida evolucionan continuamente. “Las condiciones que en los años cincuenta hubieran sido consideradas óptimas hoy nos darían un Índice de Calidad de Vida mucho más bajo”, explica Velázquez. Esto muestra que los estándares de bienestar no son estáticos: se transforman con el tiempo, acompañando los cambios en los valores sociales y los avances tecnológicos. En este contexto, el desarrollo futuro no dependerá únicamente de la infraestructura o los servicios disponibles, sino también de la capacidad de adaptarse a nuevas formas de entender qué significa vivir bien.
De la Redacción de ERA Verde
