En Colonia Avigdor, departamento La Paz, se realizó un encuentro de vecinos y profesionales que trabajan en una región de pueblos en los que se ha detectado altas concentraciones de arsénico en el agua usada para el consumo humano. La charla fue promovida por ciudadanos de esa localidad y Foro Ecologista Paraná. Fue una reunión donde se comenzó a tejer la organización de un espacio para abordar esta problemática que puede afectar seriamente la salud. La próxima convocatoria ya tiene sede y será en María Grande.

 

En la sede de la ex Cooperativa Agrícola de Colonia Avigdor, se realizó a fines de febrero una charla debate en donde se trató la problemática vinculada a los altos niveles de arsénico en el agua potables y las posibles soluciones para evitar que pueda tener efectos nocivos para la salud. Fue un encuentro promovido por desde la sociedad civil y con una clara interpelación a las autoridades de las localidades que se abastecen de pozos semiurgentes, como Avigdor, La Paz, Santa Elena, Bovril, Alcaraz, Sauce de Luna y Federal. La reunión contó con la explicación de dos profesionales. Lucía Ibarra Bouzada y Lucina Bartoli, que abordarán los métodos convencionales y no convencionales de tratamiento de arsénico en agua.

 

La propuesta contó con interesante eco entre los concurrentes, lo que abrió a que se repita próximamente la convocatoria que ya tiene sede; será en María Grande.

 

Para el encargado de Bromatología de la ciudad de Federal, Marcelo Santini, la temática de la exposición en que participó resulto positiva en cuento “coincide con algunas actividades que estamos realizando. Acordamos encuentros y acciones futuras que seguramente van a ser muy productivas para nuestras comunidades”, dijo el funcionario municipal.

 

Por su parte, el técnico de la Secretaría de Agricultura Familiar (SAF), en el departamento Federal, Ramón Mendoza, apuntó que “es importante llevar información a los pequeños productores de la zona de Sauce de Luna y todo el departamento”. Y en este sentido afirmó que comprometió su participación en los próximos encuentros que se lleven a cabo.

 

Gabriela Lescano, pediatra, rescató de este primer encuentro el poder trabajar sobre inquietudes latentes en las comunidades del norte entrerriano y que se vinculan con el ambiente y la salud. “Este es un tema que me preocupa de sobremanera. Fue un encuentro  productivo para comenzar a conocer y ver cómo nos reunimos para poder trabajar en torno a la salud”, explicó. “El arsénico es un tema preocupante”, reconoció para comentar que desde hace años se conoce que en la zona de Bovril persiste esta problemática. En este sentido, la médica propone ir generando estructuras de trabajo con la comunidad. “La ciudadanía tiene que empoderarse en este tema, ya que es de mucha importancia”, razonó. “Los son los más vulnerables a la contaminación. Entonces tenemos que comenzar a trabajar en esto y lograr que el Estado se haga cargo y lo tomen como eje de gobierno con la comunidad. La idea es seguir trabajando juntos, reforzando para que las comunidades hagamos un trabajo en común”, afirmó

 

Antecedentes

 

El arsénico es un elemento químico, también llamado semimetal, a cuya exposición prolongada a través del consumo de agua y alimentos contaminados puede causar cáncer y lesiones cutáneas. En julio de 2018, la Asamblea Más Ríos Menos Termas ya había denunciado altos niveles de arsénico en el tanque de agua para consumo de Avigdor, según los análisis realizados y presentados en ese momento. Y a principio de febrero de este año, se volvió a dar cuenta de esta preocupación con nuevos estudios. En localidades que se abastecen de agua de pozo, como María Grande y Hasenkamp, se registraron niveles de entre los 0,05 y 0,08 miligramos por litro de arsénico en el agua potable, y en caso de Avigdor en su rango máximo, de acuerdo al resultado un estudio encargado por el propio municipio. Estos valores contrastan con el mínimo aceptable de 0,05 m/L que fija el decreto provincial Nº 2.235/02 en el cual se establecen las pautas de calidad para los proveedores de agua potable, y el 0,01 miligramo por litro de agua que sugiere la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 

De la Redacción de ERA Verde