Un grupo de vecinos de Paraná está muy preocupado por una infraestructura de telefonía móvil instalada en la intersección de calles Alejandro Carbó y diagonal Corrales, casi Almafuerte. De buenas a primera colocaron una torre con panales y temen que cause daños a la salud. Ahora piden informes; quieren saber si está autorizada, si cuenta con un estudio de impacto ambiental y de lo contrario, que sea desmantelada, tal como sucedió con el reciente caso en el Club Atlético Instituto.

 

Desde hace unos siete meses está activa, recuerda Mari Bertoni, una vecina del barrio Corrales de Paraná. No tiene la fecha precisa porque la antena de telefonía móvil que ahora inquiera a todo el mundo se levantó subrepticiamente, y ni bien se terminó de colocar quedó tapada por unos carteles de publicidad. La torre está en un terreno de Alejandro Carbó y diagonal Corrales, casi en vértice con avenida Almafuerte. Hace unos cuatro meses los pobladores lindantes –cerca de la Comisaría Tercera y la sede del cuerpo de Bomberos de la Policía de Entre Ríos–, se dieron cuenta que estaba allí, y comenzaron a preocuparse por los efectos nocivos de esa infraestructura. Mucho más porque cayeron en la cuenta de los numerosos establecimientos educativos que se encuentran en derredor, así como también un centro sanitario. Ahora, reunidos y asesorados con integrantes de la Asamblea Ciudadana Vecinal de Paraná elevaron una nota al intendente para obtener detalles de esa obra que los preocupa.

En el pedido de informes ingresado el pasado 26 de febrero los vecinos quieren tener detalles de las condiciones de su instalación de la antena, cómo se autorizó y si cuenta con los procedimientos que fijan las normas para hacerlo. La medida de acción se llevó adelante luego de una reunión donde fueron asesorados legalmente y un bioingeniero especialista diera una charla sobre las características de este tipo de tecnologías. Ahora este viernes 1 de marzo vuelven a reunirse para evaluar los pasos a seguir. Será a las 20.30 en un hotel ubicado frente a la comisaría.

 

“La gente esta muy preocupada”, reitera Bertoni, que cuenta que la inquietud de sus vecinos va en aumento. Porque, dice, “nadie escapa a la tecnología, pero queremos saber porqué no la pusieron más lejos o usaron otra tecnología que no haga daño”. La vecina habla con los fundamentos de haberse informado por el técnico de que dialogó con ellos, Esteban Rossi, y en lo legal con los abogados Leonel Pannoni y Pablo Folonier. “Porque hay antenas que no contaminan, con otras tecnologías como las que se usan en Europa, pero de esta no sabemos nada”, dice. Y reflexiona que se buscó el cambio más rápido y barato, pero sin tener en cuenta a los vecinos. Esta situación como la del propietario que alquiló el lugar para poner la antena es “cruel”, planteó finalmente.

 

De la Redacción de ERA Verde